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Margarita y su encuentro con los Monarcas

Por Miguel Cortez
Margarita se abrió paso entre las ramas secas que el viento había dejado con el paso del tiempo; con sus manos finas se apoyaba sobre los árboles gigantes para tomar impulso y seguir adelante con la incursión, la tarde llegaba a su punto máximo y no había tiempo que perder, la cima de la montaña la esperaba y una decisión importante debía tomar al reunirse con los grandes monarcas. Todas las hormigas llegan a este punto, deben decidir qué hacer con su vida delante de los líderes más importantes de la montaña y Margarita no era la excepción, solo que para ella no era fácil elegir luego de tener tan buenas opciones.

La primera opción que ella tenía era la mina frente al lago azul, lugar donde los emprendedores aplicaban sus mejores conocimientos en el arte de la producción y que además ahí administraban todos los recursos que sostenían a las demás tribus. Ahí se valoraba el arte y el conocimiento como también las habilidades y capacidades de todos los presentes. A mi modo de ver, creo que era una buena opción, Margarita tenía la oportunidad de crecer y prosperar para ayudar a otros y con el tiempo podría alcanzar sus sueños más anhelados.

En segundo lugar estaba la ciudad de los sapientes –sabios, inteligentes consejeros y portadores de la ley que ministraba toda la Hormigueada. Toda la literatura era concentrada ahí, por lo tanto si alguien necesitaba ayuda, asesoría o juicio ellos eran los indicados para ayudar no solo a las hormigas, sino también a todo el reino animal. Interpretaban el libro de la vida, lo enseñaban y lo compartían de la misma manera que Jesús – a quien llamaban “El Maestro y Salvador”- les había enseñado. Así que, esta era una sabia elección para Margarita ya que desde pequeña sus padres le habían instruido bajo la ley del Creador.

Y en tercer lugar –en la lista de elección- estaba el árbol de Arsen, líder general de las tropas Hormigueantes. Trabajan duro durante todo el año, pero su principal actividad era la protección de toda la Hormigueada. Fuertes, inteligentes, audaces y fieles sirvientes de la reina; nunca renunciaban en las batallas y su principal filosofía estaba escrita bajo las raíces del gran árbol que Arsen había escrito con su espada: «La grandeza de una hormiga no está en su tamaño, si no en su carácter».

Margarita no tenía mucho tiempo para decidir, pero poco antes del anochecer logro deslizarse a través de la niebla y finalmente llegar hasta la meseta de las leyendas –lugar donde residían todos los monarcas. Al llegar ahí, ella recordó las palabras de un antiguo amigo que siempre decía -Dios honra a los que le honran, así que si tus decisiones honran a Dios seguramente te ira bien en todo lo que emprendas-. De pronto las puertas de la ciudad se abrieron lentamente, los aplausos se dejaron escuchar y uno de los monarcas se acercó para entregarle un báculo de cristal que representaba el poder y la libertad para elegir sabiamente, pero lo que ellos no sabían era que Margarita ya había elegido, que durante el ascenso se había dado tiempo para meditar y buscar en su corazón el propósito para su vida, busco la ayuda del creador y recordó las palabras del sabio Maestro que dijo –donde este vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón- Mateo 6:21 Ver. RV 1960. Así que no tardó en darse cuenta de que su corazón no estaba en estas tres opciones, sino en la exploración de otros mundos y en la formación de nuevas colonias. Los monarcas se mostraron sorprendidos, aceptaron su idea y la nombraron “exploradora” enviándola de regreso a casa en la espera de una nueva misión y con la esperanza de recibir nuevas noticias en beneficio de toda la Hormigueada. Ahora ella junto a un sapiente, emprendedores y miembros del árbol de Arsen formaron la nueva Tribu de exploradores que siempre soñó y finalmente su propósito ella vivio.

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Adelfo escribe al Ratón Vaquero


Por Miguel Cortez
Una vez que Adelfo -el mayordomo oficial de la ciudad de los quesos escondidos- supiera que El Ratón Vaquero había sido encarcelando -sabrá Dios porque- no tardó en enviarle ánimos a través de una pequeña carta dedicada por todos los administradores de las bodegas de queso. Adjunto a la carta también se le envió un pequeño sobre con algo de dinero -no poco- para poder pagar la multa correspondiente y además sufragar todos los gastos de regreso a casa. No obstante, Adelfo -como todo buen administrador y consejero de los productores de queso- se dio el tiempo para recordarle al Ratón Vaquero acerca de los tres principios elementales sobre la ley de la integridad ya que al parecer este andaba de fatuo, “buscarruidos” y además altanero. –actitudes no propias de la ciudad de los quesos escondidos.
Entonces, aunque el posdata de la carta regularmente es una nota corta, Adelfo se permitió ahí recalcar en primer lugar la “humildad”. Es decir, que reconociera sus conocimientos, habilidades y capacidades pero también sus debilidades y limitaciones. Es como mantener la mente bien conectada con el corazón, la tierra y la realidad. Aceptar los errores cometidos es un ejemplo de humildad, como también reconocer que el hecho de que un individuo tenga –por la gracia de Dios- mas posesiones que otros no lo hace ni más ni menos mejor que otras personas. Además la humildad tiene mejores recompensas que un espíritu de altivez, de hecho el sabio Salomón escribió en su libro que –la riqueza, la honra y la vida eran el resultado de la humildad- Proverbios 22:4 Ver. RV 1960.
En segundo lugar Adelfo le hablo sobre “el respeto” como clave para construir mejores relaciones y mantener la paz con los demás. Y es que en la ciudad del queso no todo era perfecto, también había conflictos y diferencias de opinión; el estrés y la preocupación por la excelencia en ocasiones afloraba lo peor del temperamento y el enojo relucía en forma natural. Pero todos debían aprender a manejar los conflictos, sobre todo porque cada mes recibían la visita de los comerciantes extranjeros quienes esperaban un trato de calidad además de buen queso, y solo había una regla para lograr dicha armonía; «respetaos los unos a los otros». Efesios 5:21 Ver. RV1960.
Por ultimo, Adelfo también le recordó acerca de la “prudencia”. ¿Y como no?, si el gato -quien estuvo al pendiente de la boda del piojo y la pulga años atrás- trajo el chisme de que el “mentado” Ratón Vaquero ya andaba amenazando con sus pistolas detrás de las rejas; -!Dios nos libre de tanta imprudencia!- decía Adelfo. Y es que actuar sin pensar no es sabio y es poco inteligente. En cambio la prudencia es la capacidad que nos hace analizar cada situación, nos ayuda a medir las consecuencias sobre nuestros actos, y refuerza nuestras mejores decisiones. Por lo tanto –dijo Adelfo- seamos prudentes antes de actuar, no vaya a ser que uno termine como el otro gato, aquel que murió por el asunto de la curiosidad.
Nunca supe si la carta llego a las manos del Ratón Vaquero. A la ciudad de los quesos escondidos nunca volvió y del dinero tampoco se supo más. La comunidad volvió a sus labores y cada administrador aprovecho para compartir esta lección. Aquí no se pierde nada –decía Adelfo, de todo se puede aprender, y cuando se trata de ayudar algún colega, con nosotros siempre habrá de contar.- !Queso para todos!- añadió Adelfo- y ya en su momento noticias buenas sobre el vaquero habremos de tener.
Miguel Cortez

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#integridad #liderazgo #emprendedor

El silabario de la liebre

Por Miguel Cortez
Subió al tren con destino al nunca más, quiso viajar a un lugar donde podiera esconder sus fracasos y nunca volver a casa; la vida le empezó a pasar por la ventana del vagón y finalmente cayo en un sueño profundo que lo dejo en otra dimensión.

Esopo escribió la fábula de la liebre y la tortuga, pero como todo el mundo celebró a la tortuga -y con mucha razón por su triunfo- yo quisiera ir un poco mas haya de lo que Esopo dijo, y contarte algo sobre mi amiga la tan angustiada liebre. Y es que a casi nadie le gusta perder, sobre todo si crees que tienes las habilidades y capacidades para conquistarlo todo. Así que, mientras me como un “bacon and egg croissant sándwich” y me tomo un rico cafecito se me ocurre que la liebre se quedo bien dormida en su asiento número 23 del vagón número 1 que tomó aquella tarde -como ya lo dije antes, a la ciudad del nunca más.(versión muy mía, eh!)

Pero huir no siempre es la mejor opción cuando se ha fracasado; el fracaso es parte de la vida y podemos aprender mucho acerca de el, siempre y cuando se tome bajo la actitud correcta. La liebre era inteligente y solo necesitaba tiempo para reacomodar sus pensamientos. Así que, mientras el tren seguía las horas pasaban, la noche llegaba y la luz de la luna entraba por la venta donde sentada ella terminaba su día, tranquila ella muy dormida con su mochila por un lado y Morfeo por el otro. No obstante y luego de un buen rato el frío se dejo sentir, la liebre finalmente se incorporó a la realidad, luego saco de su mochila un silabario (que viene siendo un sistema de escritura a base de símbolos y gráficos que se transforman en frases) y se propuso escribir a puño y símbolo los tres principios de oro que le cambiaron la vida para siempre. A continuación, te ofrezco mi más humilde traducción y una leve argumentación sobre cada uno.

1. ºŸØO∏       «Pequeñas distracciones pueden arruinar grandes futuros»

Claro! esa debe ser la razón por la que muchos no logran sus metas, se distraen un poco del objetivo creyendo que no les afectará y cuando menos lo piensan ya perdieron oportunidades, tiempo y dinero. Por lo tanto, no hay que descuidar nuestras metas en el camino y tratar de avanzar hacia ellas cada día. El sabio Salomón también escribió –tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus parpados hacia lo que tienes delante- Proverbios 4:25 Ver. RV1960. Ó como dice la ronda “dale, dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes pues te quedas sin el premio y adiós dulces, cacahuates y naranjas.

2. §Ûß∂      «El exceso de confianza en si mismo no tiene buen final»

Esto es lo más parecido al orgullo, pero no al orgullo sano que sientes cuando sacaste buenas calificaciones, cuando te subieron de puesto o cuando tus hijos -si es que tienes- llegaron a casa con una estrellita en la frente; no!, la liebre se refería a ese orgullo arrogante y disfuncional que te eleva por encima de las demás, que te hace pensar que eres un ser excepcional y que por lo tanto no hay nadie más en este mundo que haga las cosas mejor que tú. Salomón, San Agustín, Amado Nervo y hasta el propio Esopo entendían que para ser grandes hay que ser humildes, que para ser demasiado buenos hay que ser demasiado honestos y que para ser el primero entre los hombres tenemos que aprender a servirles – Mateo 20:27Ver. RV 1960. Palabras de Jesús.
3. ◊∆ç     «El éxito no esta al final de la carrera, si no adentro de uno mismo. »

Traducir silabarios no es tan complicado, pero cuando regresas en el tiempo y descubres a una tortuga fiel a su compromiso, optimista y muy perseverante, que pese a las apariencias ella se esfuerza en gran manera y no se deja vencer por las criticas, prejuicios y la poca valoración que tiene el resto del mundo sobre ella, y que además contiene sus valores con honor y al final los refleja con carácter; entonces, bajo estas circunstancias deduzco que la tortuga siempre fue exitosa aún y cuando ella hubiera perdido la carrera; porque el éxito no esta al final de la carrera, si no en el desarrollo de nuestro carácter a través del tiempo, las experiencias de la vida y las decisiones que tomamos todos los días que por cierto hacen de nosotros mejores personas. Deduzco entonces, que el éxito está en el carecter.

No se como llegó a mis manos el silabario de la liebre, pero finalmente cuando vino el amanecer y los rayos del sol remplazaron a los de la luna, la liebre de un brinco bajo del tren y con una sonrisa de oreja a oreja se acomodo en las butacas de una estación llamada “La gloria”, donde cambio su rumbo hacia las montanas en busca de nuevas aventuras y futuro nuevo que escribir.

Miguel Cortez
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Lo que Paco me contó 

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Le decían Paco y apenas tenía ocho años de edad cuando recibió sus primeros centavos prestados para comprar una paleta de melón afuera de la escuela; Paco tenía mucho calor y no resistió la tentación de un pequeño préstamo para saciar su sed y antojo. Sin embargo, al no poder devolver su pequeño préstamo, Paco se vio en la necesidad de tener que esconderse de su pequeño acreedor que con justa razón le exigía el pago de aquellos centavos. –fue la primera vez que sentí el estrés de las deudas- según nos cuenta el propio Paco cuarenta años después de aquella penosa experiencia.

Hace tiempo hable con Paco, que por cierto ahora le dicen Francisco, y me contó que las cosas no habían cambiado mucho desde aquel entonces ya que a sus treinta y cinco años de edad ya había acumulado deudas por mas de diez y siente mil dólares en tarjetas de crédito mas otros prestamos personales que adquirió pensando que estos le ayudarían a mejorar su situación económica; sin embargo su situación solo empeoró con el tiempo. ¿Te parece familiar la situación de Francisco?¿Conoces a alguien así? ¿Te roban el sueño las deudas? ¿Tienes una idea de cómo vas a enfrentar tus deudas?

Te cuento que en la actualidad Francisco esta en un proceso de sanidad financiera, y que poco a poco esta saliendo de sus deudas. Francisco esta recuperando la paz y el sueño que tanta falta le hacia. –ojala hubiera aprendido la lección a mis ocho años de edad – Dice Francisco algo apenado, pero contento porque ahora ve la luz al final del túnel.

No se en que momento de la historia la gente empezó a endeudarse, pero lo que si se es que el sistema de crédito no fue el método que Dios inventó para bendecir al hombre; y esta es un verdad financiera que Dios le dio a Moisés en el monte Sinaí para toda la humanidad. -Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás PRESTADO-. Deuteronomio 28:12 Ver. RV 1960.  Por lo tanto, para que no te pase como a Francisco, te recomiendo lo siguiente:

Primero. No salgas con tus tarjetas de crédito a la calle. Empieza este fin de semana. Si eres de las personas que no resisten a la tentación de las ofertas y que no le piensas para usar tus tarjetas de crédito, te reto a que salgas sin ellas. Te prometo que no te va a pasar nada, recuerda que el dinero prestado no es una extensión de tu salario y que a la larga sale caro.

Segundo. Nunca uses dinero prestado para gastos básicos. Evita usar el crédito para comestibles, gasolina y vestido. Para este tipo de gastos solo debes usar lo que tienes y no lo que no tienes. Evita la colitis financiera –es cuando te das cuenta de que todavía estas pagando lo que te comiste el año pasado-.

Tercero. Traza un plan de acción para pagar todas tus deudas. Recuerda que las deudas son compromisos adquiridos en los cuales uno se comprometió a devolver lo prestado, como dijo el Apóstol San Pablo –no le debas nada a nadie…paga lo que debes- Romanos 13:7-8 Ver. RV 1960. Te recomiendo que hagas una lista de todas tus deudas en orden con respecto a su saldo. Luego aumenta tu pago mínimo a la deuda mas pequeña, así la pagaras en menos tiempo y te ahorraras muchos intereses. Una vez que termines de pagarla continua con la deuda que sigue en tu lista y repite la misma estrategia de pago. Nunca dejes de pagar tus deudas, paga siempre a tiempo y se comprometido con tus metas financieras.

Deber dinero no es divertido. Tampoco es la llave del éxito. Solo significa que estas en manos de tus acreedores hasta que les devuelvas lo que ellos te prestaron (Proverbios 22:7 Ver. NVI). Por lo tanto, no esperes que tus deudas desaparezcan por arte de magia, haz lo que te propuse y se libre cuanto antes.

Por cierto, hablando de libertad financiera te cuento que Francisco tiene una cita la próxima semana con un asesor financiero para invertir una parte de su salario que le dejará buenos rendimientos en el futuro. Como verás, Francisco le dio la vuelta a su pésima situación financiera y ha recuperado la oportunidad para crecer financieramente. Por lo tanto, como dice la hormiguita financiera: Toma chocolate, paga lo que debes, y para de endeudarte mas de lo que debes.

Miguel Cortez
macortez1@live.com

Adelfo y la ciudad de los quesos escondidos

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Lo que se haga con el queso es cosa de cada quien, no obstante Adelfo, mayordomo y ratón encargado de la producción consideraba que todos debían compartir las mismas responsabilidades sobre el tesoro que se producía en la gran ciudad de los quesos escondidos. Si bien es cierto que tenían al menos cinco leyes que regían a todos los roedores -la ley de la mayordomía, la ley del contentamiento, la ley de la integridad, la ley de la generosidad y la ley de la prosperidad- no obstante también recomendaban algunas enmiendas que Adelfo consideraba muy significativas para todas las especies de la comunidad. Pero como Adelfo no se mandaba solo, los demás productores de queso también acordaron anexarlas a la Ley de la Generosidad puesto que estas enmiendas eran más bien consejos sobre cómo compartir los tesoros con los menos desafortunados.

Lo primero que acordaron fue que -de manera voluntaria todos apartarían una porción del total de la producción cada inicio de ciclo y conforme a sus posibilidades con el fin de dejarlo para los pobres-. Esto fue una medida muy inteligente contra el egoísmo, y además fortaleció al desapego de los bienes materiales. Esta claro que cuando uno se muere no se lleva nada al cielo -decía Adelfo- y por esa razón separó una pequeña porción de sus tesoros para dar a tan noble causa. -Siempre hay algo que podemos dar aunque sea poco, uno nunca sabe si lo que nosotros consideramos poco para otros pueda ser mucho -insistía Adelfo.

Y como no solo de queso vive el ratón, los productores también recomendaron apoyar con su tiempo, esfuerzo y conocimientos a toda la comunidad en labores de atención medica y enfermedades. Adelfo sabía que dichos servicios eran muy costosos para algunas familias y le pareció buena idea que como muestra de generosidad -todos los ratones capacitados e interesados en ayudar podrán registrarse y donar su valioso tiempo para estas necesidades-. Así fue como finalmente quedo la segunda enmienda, sellada y firmada como recomendación en la ley de la generosidad.

Pero faltaba una enmienda, Adelfo era un buen mayordomo y el sabía que toda la producción del queso se debía a la bendición del cielo. El estaba agradecido con el creador y ahora estaba listo para proponer una idea fantástica, única y a la vez retadora que pondría a prueba toda la ley de la generosidad. Adelfo propuso que -todos buscàran compartir su queso con otro ratón que no les pudiera regresar el favor-. Era una propuesta interesante, desde luego voluntaria, pero muy justa. Todos quedaron impresionados, era una muestra clara de amor por el prójimo, desinteresada y bastante humilde. Los productores quedaron sorprendidos, la nombraron “enmienda de oro” y la publicaron luego lueguito en la ley de la generosidad de la ciudad de los quesos escondidos.

Como dije al principio, lo que se haga con el queso es cosa de cada quien, es decir que cada quien hace con su queso según su deseo. Pero ayudar a otros es una bendición tanto para el que dá como para el que recibe. Como dijo el Maestro –mas bienaventurado es dar que recibir- (Hechos 20:35 Ver. RV1960. ) y también pienso, muy en lo personal que entre más das, más recibes. 2 Corintios 9:6 Ver. RV 1960. Así es como funciona la ley de la generosidad, el que comparte le va bien y además el que se apiada del pobre es como si le prestara a Dios; y entonces El lo recompensara por su buena obra -Proverbios19:17 Ver. LBLA-.

Miguel Cortez
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Margarita decide descansar

Por Miguel Cortez

Entre calabazas, brujas y gatos negros la luna se asomaba desde el cielo sobre el balcón de Margarita; la hormiga mas sobresaliente de aquella región. Prominente, sabia y sobre todo muy proactiva a la hora de emprender nuevas tareas ahora decide descansar. No le hace falta nada, ha trabajado mucho y los gastos que se avecinan de Noviembre y Diciembre le vienen guango –es decir, ancho y holgado-. No tiene ninguna razón para preocuparse, se sienta en su vieja mecedora y disfruta de la noche leyendo un clásico de Antoine de Saint-Exupéry, pero como la luciérnaga no creía tanta belleza, decide preguntarle a ella la razón de tanta despreocupación en plena víspera de días festivos; Margarita –la hormiga bajo la luna- le explica que no siempre fue así, pero que a principios del año ella aprendió tres cosas que le han permitido tener una buena vida el día de hoy.

Lo primero que aprendió fue a pensar siempre en el futuro. Así que se enseño a planear, ahorrar y a evitar gastos superfluos –es decir, aquello que esta de sobra o que no se ocupa-. La mayoría de las hormigas trabajan bajo este principio, y Margarita no era la excepción. –Trabaja hoy para celebrar mañana- decía ella muy orgullosa meciéndose muy tranquila y mirando hacia el cielo como dando gracias por todas las dadivas recibidas de lo alto.

Lo segundo que aprendió ella fue a sacrificar algo en el presente para lograr sus metas en el futuro, pero eso si, nunca sacrifico su salud ni mucho menos el tiempo de calidad que debía pasar con la familia. Sacrifico lujos, antojos, tentaciones y hasta la compra de aquella mecedora eléctrica que tanto le gustaba pero que desafortunadamente su presupuesto no la cubría. Pensó en adquirir un pequeño préstamo, pero luego aprendió que la bendición que viene del cielo es aquella que enriquece y no añade preocupación con ella (Proverbios 10:22 Ver. NVI.)Por lo tanto prefirió sacrificarse ella misma y vivir lejos de las deudas para no tener que preocuparse por el día de mañana.

La curiosidad de la luciérnaga casi fue satisfecha aquella noche, a no ser porque llegó de pronto la cigarra; estresada ella y con más preguntas que respuestas rápidamente se incorporó, peló bien el oído y por último la hormiga compartió su tercer y último secreto que aprendió a principio del año.

Todos estaban atentos, y bajo la luz de la luna aquella noche Margarita termino su charla diciendo que su riqueza no estaba en el hormiguero. Si bien ella había acumulado muchos recursos para estas fechas, pero en realidad su mejor tesoro estaba en el corazón de ella misma. La luciérnaga y la cigarra se miraron una a la otra sin saber que decir, pero Margarita continuo diciendo que de nada servia a uno ganarse al mundo entero si se pierde a si mismo (Mateo 16:26 Ver. NVI.). Confiar demasiado en las riquezas es inseguro. Hay que acumularlas pero nunca idolatrarlas. Hay que cuidarlas pero nunca codiciarlas. Quizá por eso la hormiga vivía muy feliz, contenta ella con lo que tenia fuera poco o fuera mucho.

Y como los días festivos estaban a la vuelta de la esquina, al terminar aquella plática la luciérnaga salio muy pensante aquella noche sobre las lecciones de la hormiga. Rápidamente saco su iPad, hizo números y se dio cuenta de que todavía tenia tiempo para ahorrar algunos centavos, sobre todo para la navidad y todas sus posadas. Y de la cigarra ya no supe nada, pero un miembro de la tribu de las libélulas me dijo aquí entre “nos” que había vendido una gran cantidad de cosas que tenia guardadas en su garaje y que nunca había utilizado. De ahí que la ultima vez que la vieron fue abriendo una pequeña cuenta de ahorros en el banco, que según ella sería algo así como un fondo para la cuesta del próximo inicio de año.

Margarita se quedo en casa aquella noche de luna, disfrutando de sus vacaciones y un rico cafesito, sin miedo a las calabazas con cara de susto, pero eso sí, muy al pendiente de Los Gatos negros porque estos si te roban el mandado. Ya sabes, un ojo al gato, y el otro al garabato.

Miguel Cortez
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Asuntos de una Reina 

Por Miguel Cortez

La reina Anthía se levantó mas temprano que otras veces, se propuso visitar su biblioteca personal antes de comenzar sus múltiples actividades, deseaba ponerse al corriente con su viejo diario que aún conservaba desde el día que murió su padre. Nunca dejo de escribir desde aquel día, todas sus experiencias, tanto negativas como positivas eran registradas por ella misma con la esperanza de crear un legado lleno de principios y consejos para su amado pueblo. Pero aquella mañana era diferente, sentada ella muy mona frente a su colección de libros privados, sintió la necesidad de ojear su viejo diario y encontró en sus primeras paginas aquellos principios que un día aprendió por experiencia propia luego de que ella y su pueblo sufrieran juntos una de las peores crisis económicas durante su reinado.

La primera oración que ella encontró decía: –No se trata de dinero; se trata de carácter- Al instante sintió como si un nudo en la garganta le estorbara, sintió ganas de llorar al recordar como ella y su pueblo habían sufrido en manos de los acreedores y estuvieron a punto de perder sus tierras, sus casas y algunos hasta sus familias. Sin embargo, fue entonces cuando ella decreto que nadie debería endeudase mas, que los lujos y la ostentosidad quedarían en ultimo termino y que desde aquel día nadie gastaría su dinero en cosas innecesarias. Fue así como empezó el primer periodo de recuperación económica, la realeza puso el ejemplo y los hábitos de consumo empezaron a cambiar; los buenos resultados no fueron inmediatos pero las cosas empezaron a mejorar cada día aún sin haber incrementado sus ganancias. Con esto, la reina recordó las sabias palabras impresas en un viejo papiro de su padre que decía -la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto- Proverbios 4:18 Ver. RV 1960. Todo era cuestión carácter, es decir paciencia, disciplina y mucha perseverancia ante un proceso de sanidad financiera.

Y mientras la reina Anthía recordaba todas estas cosas, el tiempo transcurría lentamente en aquella biblioteca mientras que un aire de nostalgia que entraba por la ventana ojeaba suavemente las paginas de aquel tesoro que con tanto interés sostenía la reina en sus manos. De pronto ella se agito, fue como si hubiera despertado de un sueño profundo, volvió la mirada a sus escritos y leyó en voz baja lo que decía en la parte central de la página –no es cuanto tengo, sino lo que hago con lo que tengo-. Al instante sonrió. Intentó meditar en estas palabras mientras organizaba sus pensamientos, repitió la frase dos veces más porque quería estar segura de no olvidar esta lección que el pasado le había enseñado sobre los fracasos financieros. Ahora que tenia un reino estable, prospero y lleno de abundancia debía recordarse a ella misma que el éxito financiero no estaba en la acumulación de las riquezas si no en el uso sabio que se le daba a los bienes materiales.

Sea poco o sea mucho lo que se tuviera en los tesoros, la reina asumió de nuevo la responsabilidad de enseñar a su pueblo esta lección, ya que en el pasado esto fue la base para que las personas de aquella crisis comprendieran que su tesoro más valioso no estaba en el dinero sino más bien en el conocimiento y la sabiduría, que dicho sea de paso fueron conceptos importantes para una mejor planificación a la hora de pensar en el futuro. -Uno nunca sabe lo que uno puede aprender acerca de su pasado si lo toma bajo una perspectiva constructiva –pensó la reina en silencio- y citando a Salomón recordó que con la sabiduría es como se edifican las casas, que con la prudencia se fortalecen las familias y que a través del buen conocimiento se pueden conseguir buenos frutos materiales. Proverbios 24:3-4 Ver. RV1960.

De pronto ella sintió un alivio, la reina soltó un suspiro, miro fijamente por la ventana y observo las copas de los árboles gigantes en El Valle por unos instantes, luego cerro los ojos para ver a su padre por ultima vez, él sonrío y ella lloro, cerro su diario y luego regreso a su alcoba con la satisfacción de haber aprendido algo bueno de sus experiencias pasadas, pero sobre todo, agradecida enormemente con su creador por la bendición de haber empezado con el pie derecho un nuevo día.

Miguel Cortez
macortez1@live.com