Archivo de la categoría: Margarita

Protegido: Margarita, y lo que aprendió acerca del túnel.

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Margarita, y la boda de Lady Bug

Esta madrugada la cosa se puso color de hormiga. Y aunque Margarita no fue invitada a la boda del piojo y la pulga (Canción popular antigua) no se siente ni se acongoja porque para fiestas y pachangas no le falta una que inventar. Siendo ella la más inteligente de todas las hormigas en Hormiguea, no tardo en organizar un convite en honor a Lady Bug, que por fin, luego de tanto tiempo se nos casa con el viejo escarabajo brillante que conoció en la Navidad pasada. Muy mona ella fue recibida por su galante esposo bajo la luz de la luna llena. Cascadas de chispas de colores esparcidas por todas las calles; seguida también por un centenar de grillos profesionales bien adiestrados en el arte de la buena música , y por supuesto sin faltar el brillo glorioso de las luciérnagas que adornaban aquella noche mágica. Danzas, cánticos y concursos movilizaron a toda la concurrencia. Margarita bailó, comió y se artó de tanto reír. Lady Bug y su esposo celebraron su dicha ante todos los invitados, y finalmente cuando se llego la hora de abrir los regalos fueron sorprendidos por un sequito de músicos reales provenientes de La Gran Fortaleza Real, que con su música angelical atravesaron toda la ciudad para entregar a los novios un presente de parte de la reina que constaba de tres llaves maestras, cada una con significado sublime inscrito en uno de sus lados.

La primera de ellas –que por cierto era de madera muy fina- tenia una inscripción en símbolos abreviados que decía «La buena comunicación te abre la puerta del corazón». Lo que la reina intentaba decir es que todos debemos aprender el arte de la buena comunicación. Que dos seres se entiendan bien no es fácil, sobre todo cuando viven juntos, pero es posible si aprendemos a comunicar nuestros pensamientos, sentimientos y deseos de una manera correcta. Entonces, si dos personas deciden andar juntas, es menester que aprendan a ponerse de acuerdo. Amós 3:3 NVI. Y si dos personas deciden amarse, también es menester que aprendan a comunicarse amor de tal manera que lo puedan discernir.

La segunda llave que estaba hecha sobre una combinación de finos materiales diversos, pero que era tan resistente como el hierro también tenia una inscripción en uno de sus lados que decía «La complementación fortalece la relación». Y es que si dos personas se casan y son felices no creas que es porque son idénticas, sino más bien porque han aprendido a convivir a pesar de las diferencias que hayan salido con el tiempo. El punto es que uno puede ser complemento del otro, esto en el sentido de que las diferencias de gustos, pensamientos, habilidades y conocimientos pueden ser usadas en favor de la relación y no como pretexto para salir corriendo. Y aunque las diferencias por lo general causan conflicto, no descartemos la oportunidad de usarlas para agregar fortaleza a la relación. Intentar hacer que la pareja sea igualita que nosotros es un error, pero permitirle ser quien dice ser podría ser el verdadero complemento que nos hacia tanta falta.

Y la tercera llave maestra estaba hecha de diamante. Con un valor incalculable y que solo al verla causaba asombro, pero no tanto como su mensaje inscrito en ella. «El compromiso lo es todo». Dicho de otra manera, la reina recalcaba que el matrimonio era un pacto que debía respetarse con plena fidelidad. El compromiso es lo primero y también lo ultimo. Es la responsabilidad adquirida mediante un pacto sagrado entre Dios, el hombre y la mujer. El hecho de asumir sus roles y responsabilidades delante del creador es parte el compromiso, y Lady Bug lo sabia. También el escarabajo elegante lo entendió de manera que acepto las llaves con mucha reverencia y asumiendo la total lealtad. Así que, lo que el creador unió, pues que ningun ser  lo separe. Mateo 19:6 ver. DHH. 

Y mientras Margarita terminaba de registrar los hechos en su pequeño diario, no tardo en correr a la “torna” es decir, a la post-fiesta, donde la esperaban la luciérnaga, la cigarra, el grillo, el saltamontes y la libélula con una discada de aquellas que pa’ que te cuento!, y que por cierto fue mucho mejor que la del piojo y la pulga.


Miguel Cortez
macortez1@live.com
©Copyrigth 2017 Miguel

Protegido: El viaje mágico de Margarita

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Margarita y su encuentro con los Monarcas

Por Miguel Cortez
Margarita se abrió paso entre las ramas secas que el viento había dejado con el paso del tiempo; con sus manos finas se apoyaba sobre los árboles gigantes para tomar impulso y seguir adelante con la incursión, la tarde llegaba a su punto máximo y no había tiempo que perder, la cima de la montaña la esperaba y una decisión importante debía tomar al reunirse con los grandes monarcas. Todas las hormigas llegan a este punto, deben decidir qué hacer con su vida delante de los líderes más importantes de la montaña y Margarita no era la excepción, solo que para ella no era fácil elegir luego de tener tan buenas opciones.

La primera opción que ella tenía era la mina frente al lago azul, lugar donde los emprendedores aplicaban sus mejores conocimientos en el arte de la producción y que además ahí administraban todos los recursos que sostenían a las demás tribus. Ahí se valoraba el arte y el conocimiento como también las habilidades y capacidades de todos los presentes. A mi modo de ver, creo que era una buena opción, Margarita tenía la oportunidad de crecer y prosperar para ayudar a otros y con el tiempo podría alcanzar sus sueños más anhelados.

En segundo lugar estaba la ciudad de los sapientes –sabios, inteligentes consejeros y portadores de la ley que ministraba toda la Hormigueada. Toda la literatura era concentrada ahí, por lo tanto si alguien necesitaba ayuda, asesoría o juicio ellos eran los indicados para ayudar no solo a las hormigas, sino también a todo el reino animal. Interpretaban el libro de la vida, lo enseñaban y lo compartían de la misma manera que Jesús – a quien llamaban “El Maestro y Salvador”- les había enseñado. Así que, esta era una sabia elección para Margarita ya que desde pequeña sus padres le habían instruido bajo la ley del Creador.

Y en tercer lugar –en la lista de elección- estaba el árbol de Arsen, líder general de las tropas Hormigueantes. Trabajan duro durante todo el año, pero su principal actividad era la protección de toda la Hormigueada. Fuertes, inteligentes, audaces y fieles sirvientes de la reina; nunca renunciaban en las batallas y su principal filosofía estaba escrita bajo las raíces del gran árbol que Arsen había escrito con su espada: «La grandeza de una hormiga no está en su tamaño, si no en su carácter».

Margarita no tenía mucho tiempo para decidir, pero poco antes del anochecer logro deslizarse a través de la niebla y finalmente llegar hasta la meseta de las leyendas –lugar donde residían todos los monarcas. Al llegar ahí, ella recordó las palabras de un antiguo amigo que siempre decía -Dios honra a los que le honran, así que si tus decisiones honran a Dios seguramente te ira bien en todo lo que emprendas-. De pronto las puertas de la ciudad se abrieron lentamente, los aplausos se dejaron escuchar y uno de los monarcas se acercó para entregarle un báculo de cristal que representaba el poder y la libertad para elegir sabiamente, pero lo que ellos no sabían era que Margarita ya había elegido, que durante el ascenso se había dado tiempo para meditar y buscar en su corazón el propósito para su vida, busco la ayuda del creador y recordó las palabras del sabio Maestro que dijo –donde este vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón- Mateo 6:21 Ver. RV 1960. Así que no tardó en darse cuenta de que su corazón no estaba en estas tres opciones, sino en la exploración de otros mundos y en la formación de nuevas colonias. Los monarcas se mostraron sorprendidos, aceptaron su idea y la nombraron “exploradora” enviándola de regreso a casa en la espera de una nueva misión y con la esperanza de recibir nuevas noticias en beneficio de toda la Hormigueada. Ahora ella junto a un sapiente, emprendedores y miembros del árbol de Arsen formaron la nueva Tribu de exploradores que siempre soñó y finalmente su propósito ella vivio.

Macortez1@live.com

©2016 MiguelCortez

Margarita decide descansar

Por Miguel Cortez

Entre calabazas, brujas y gatos negros la luna se asomaba desde el cielo sobre el balcón de Margarita; la hormiga mas sobresaliente de aquella región. Prominente, sabia y sobre todo muy proactiva a la hora de emprender nuevas tareas ahora decide descansar. No le hace falta nada, ha trabajado mucho y los gastos que se avecinan de Noviembre y Diciembre le vienen guango –es decir, ancho y holgado-. No tiene ninguna razón para preocuparse, se sienta en su vieja mecedora y disfruta de la noche leyendo un clásico de Antoine de Saint-Exupéry, pero como la luciérnaga no creía tanta belleza, decide preguntarle a ella la razón de tanta despreocupación en plena víspera de días festivos; Margarita –la hormiga bajo la luna- le explica que no siempre fue así, pero que a principios del año ella aprendió tres cosas que le han permitido tener una buena vida el día de hoy.

Lo primero que aprendió fue a pensar siempre en el futuro. Así que se enseño a planear, ahorrar y a evitar gastos superfluos –es decir, aquello que esta de sobra o que no se ocupa-. La mayoría de las hormigas trabajan bajo este principio, y Margarita no era la excepción. –Trabaja hoy para celebrar mañana- decía ella muy orgullosa meciéndose muy tranquila y mirando hacia el cielo como dando gracias por todas las dadivas recibidas de lo alto.

Lo segundo que aprendió ella fue a sacrificar algo en el presente para lograr sus metas en el futuro, pero eso si, nunca sacrifico su salud ni mucho menos el tiempo de calidad que debía pasar con la familia. Sacrifico lujos, antojos, tentaciones y hasta la compra de aquella mecedora eléctrica que tanto le gustaba pero que desafortunadamente su presupuesto no la cubría. Pensó en adquirir un pequeño préstamo, pero luego aprendió que la bendición que viene del cielo es aquella que enriquece y no añade preocupación con ella (Proverbios 10:22 Ver. NVI.)Por lo tanto prefirió sacrificarse ella misma y vivir lejos de las deudas para no tener que preocuparse por el día de mañana.

La curiosidad de la luciérnaga casi fue satisfecha aquella noche, a no ser porque llegó de pronto la cigarra; estresada ella y con más preguntas que respuestas rápidamente se incorporó, peló bien el oído y por último la hormiga compartió su tercer y último secreto que aprendió a principio del año.

Todos estaban atentos, y bajo la luz de la luna aquella noche Margarita termino su charla diciendo que su riqueza no estaba en el hormiguero. Si bien ella había acumulado muchos recursos para estas fechas, pero en realidad su mejor tesoro estaba en el corazón de ella misma. La luciérnaga y la cigarra se miraron una a la otra sin saber que decir, pero Margarita continuo diciendo que de nada servia a uno ganarse al mundo entero si se pierde a si mismo (Mateo 16:26 Ver. NVI.). Confiar demasiado en las riquezas es inseguro. Hay que acumularlas pero nunca idolatrarlas. Hay que cuidarlas pero nunca codiciarlas. Quizá por eso la hormiga vivía muy feliz, contenta ella con lo que tenia fuera poco o fuera mucho.

Y como los días festivos estaban a la vuelta de la esquina, al terminar aquella plática la luciérnaga salio muy pensante aquella noche sobre las lecciones de la hormiga. Rápidamente saco su iPad, hizo números y se dio cuenta de que todavía tenia tiempo para ahorrar algunos centavos, sobre todo para la navidad y todas sus posadas. Y de la cigarra ya no supe nada, pero un miembro de la tribu de las libélulas me dijo aquí entre “nos” que había vendido una gran cantidad de cosas que tenia guardadas en su garaje y que nunca había utilizado. De ahí que la ultima vez que la vieron fue abriendo una pequeña cuenta de ahorros en el banco, que según ella sería algo así como un fondo para la cuesta del próximo inicio de año.

Margarita se quedo en casa aquella noche de luna, disfrutando de sus vacaciones y un rico cafesito, sin miedo a las calabazas con cara de susto, pero eso sí, muy al pendiente de Los Gatos negros porque estos si te roban el mandado. Ya sabes, un ojo al gato, y el otro al garabato.

Miguel Cortez
macortez1@live.com