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El silabario de la liebre

Por Miguel Cortez
Subió al tren con destino al nunca más, quiso viajar a un lugar donde podiera esconder sus fracasos y nunca volver a casa; la vida le empezó a pasar por la ventana del vagón y finalmente cayo en un sueño profundo que lo dejo en otra dimensión.

Esopo escribió la fábula de la liebre y la tortuga, pero como todo el mundo celebró a la tortuga -y con mucha razón por su triunfo- yo quisiera ir un poco mas haya de lo que Esopo dijo, y contarte algo sobre mi amiga la tan angustiada liebre. Y es que a casi nadie le gusta perder, sobre todo si crees que tienes las habilidades y capacidades para conquistarlo todo. Así que, mientras me como un “bacon and egg croissant sándwich” y me tomo un rico cafecito se me ocurre que la liebre se quedo bien dormida en su asiento número 23 del vagón número 1 que tomó aquella tarde -como ya lo dije antes, a la ciudad del nunca más.(versión muy mía, eh!)

Pero huir no siempre es la mejor opción cuando se ha fracasado; el fracaso es parte de la vida y podemos aprender mucho acerca de el, siempre y cuando se tome bajo la actitud correcta. La liebre era inteligente y solo necesitaba tiempo para reacomodar sus pensamientos. Así que, mientras el tren seguía las horas pasaban, la noche llegaba y la luz de la luna entraba por la venta donde sentada ella terminaba su día, tranquila ella muy dormida con su mochila por un lado y Morfeo por el otro. No obstante y luego de un buen rato el frío se dejo sentir, la liebre finalmente se incorporó a la realidad, luego saco de su mochila un silabario (que viene siendo un sistema de escritura a base de símbolos y gráficos que se transforman en frases) y se propuso escribir a puño y símbolo los tres principios de oro que le cambiaron la vida para siempre. A continuación, te ofrezco mi más humilde traducción y una leve argumentación sobre cada uno.

1. ºŸØO∏       «Pequeñas distracciones pueden arruinar grandes futuros»

Claro! esa debe ser la razón por la que muchos no logran sus metas, se distraen un poco del objetivo creyendo que no les afectará y cuando menos lo piensan ya perdieron oportunidades, tiempo y dinero. Por lo tanto, no hay que descuidar nuestras metas en el camino y tratar de avanzar hacia ellas cada día. El sabio Salomón también escribió –tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus parpados hacia lo que tienes delante- Proverbios 4:25 Ver. RV1960. Ó como dice la ronda “dale, dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes pues te quedas sin el premio y adiós dulces, cacahuates y naranjas.

2. §Ûß∂      «El exceso de confianza en si mismo no tiene buen final»

Esto es lo más parecido al orgullo, pero no al orgullo sano que sientes cuando sacaste buenas calificaciones, cuando te subieron de puesto o cuando tus hijos -si es que tienes- llegaron a casa con una estrellita en la frente; no!, la liebre se refería a ese orgullo arrogante y disfuncional que te eleva por encima de las demás, que te hace pensar que eres un ser excepcional y que por lo tanto no hay nadie más en este mundo que haga las cosas mejor que tú. Salomón, San Agustín, Amado Nervo y hasta el propio Esopo entendían que para ser grandes hay que ser humildes, que para ser demasiado buenos hay que ser demasiado honestos y que para ser el primero entre los hombres tenemos que aprender a servirles – Mateo 20:27Ver. RV 1960. Palabras de Jesús.
3. ◊∆ç     «El éxito no esta al final de la carrera, si no adentro de uno mismo. »

Traducir silabarios no es tan complicado, pero cuando regresas en el tiempo y descubres a una tortuga fiel a su compromiso, optimista y muy perseverante, que pese a las apariencias ella se esfuerza en gran manera y no se deja vencer por las criticas, prejuicios y la poca valoración que tiene el resto del mundo sobre ella, y que además contiene sus valores con honor y al final los refleja con carácter; entonces, bajo estas circunstancias deduzco que la tortuga siempre fue exitosa aún y cuando ella hubiera perdido la carrera; porque el éxito no esta al final de la carrera, si no en el desarrollo de nuestro carácter a través del tiempo, las experiencias de la vida y las decisiones que tomamos todos los días que por cierto hacen de nosotros mejores personas. Deduzco entonces, que el éxito está en el carecter.

No se como llegó a mis manos el silabario de la liebre, pero finalmente cuando vino el amanecer y los rayos del sol remplazaron a los de la luna, la liebre de un brinco bajo del tren y con una sonrisa de oreja a oreja se acomodo en las butacas de una estación llamada “La gloria”, donde cambio su rumbo hacia las montanas en busca de nuevas aventuras y futuro nuevo que escribir.

Miguel Cortez
©2016 Miguel Cortez

macortez1@live.com

Adelfo y la ciudad de los quesos escondidos

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Lo que se haga con el queso es cosa de cada quien, no obstante Adelfo, mayordomo y ratón encargado de la producción consideraba que todos debían compartir las mismas responsabilidades sobre el tesoro que se producía en la gran ciudad de los quesos escondidos. Si bien es cierto que tenían al menos cinco leyes que regían a todos los roedores -la ley de la mayordomía, la ley del contentamiento, la ley de la integridad, la ley de la generosidad y la ley de la prosperidad- no obstante también recomendaban algunas enmiendas que Adelfo consideraba muy significativas para todas las especies de la comunidad. Pero como Adelfo no se mandaba solo, los demás productores de queso también acordaron anexarlas a la Ley de la Generosidad puesto que estas enmiendas eran más bien consejos sobre cómo compartir los tesoros con los menos desafortunados.

Lo primero que acordaron fue que -de manera voluntaria todos apartarían una porción del total de la producción cada inicio de ciclo y conforme a sus posibilidades con el fin de dejarlo para los pobres-. Esto fue una medida muy inteligente contra el egoísmo, y además fortaleció al desapego de los bienes materiales. Esta claro que cuando uno se muere no se lleva nada al cielo -decía Adelfo- y por esa razón separó una pequeña porción de sus tesoros para dar a tan noble causa. -Siempre hay algo que podemos dar aunque sea poco, uno nunca sabe si lo que nosotros consideramos poco para otros pueda ser mucho -insistía Adelfo.

Y como no solo de queso vive el ratón, los productores también recomendaron apoyar con su tiempo, esfuerzo y conocimientos a toda la comunidad en labores de atención medica y enfermedades. Adelfo sabía que dichos servicios eran muy costosos para algunas familias y le pareció buena idea que como muestra de generosidad -todos los ratones capacitados e interesados en ayudar podrán registrarse y donar su valioso tiempo para estas necesidades-. Así fue como finalmente quedo la segunda enmienda, sellada y firmada como recomendación en la ley de la generosidad.

Pero faltaba una enmienda, Adelfo era un buen mayordomo y el sabía que toda la producción del queso se debía a la bendición del cielo. El estaba agradecido con el creador y ahora estaba listo para proponer una idea fantástica, única y a la vez retadora que pondría a prueba toda la ley de la generosidad. Adelfo propuso que -todos buscàran compartir su queso con otro ratón que no les pudiera regresar el favor-. Era una propuesta interesante, desde luego voluntaria, pero muy justa. Todos quedaron impresionados, era una muestra clara de amor por el prójimo, desinteresada y bastante humilde. Los productores quedaron sorprendidos, la nombraron “enmienda de oro” y la publicaron luego lueguito en la ley de la generosidad de la ciudad de los quesos escondidos.

Como dije al principio, lo que se haga con el queso es cosa de cada quien, es decir que cada quien hace con su queso según su deseo. Pero ayudar a otros es una bendición tanto para el que dá como para el que recibe. Como dijo el Maestro –mas bienaventurado es dar que recibir- (Hechos 20:35 Ver. RV1960. ) y también pienso, muy en lo personal que entre más das, más recibes. 2 Corintios 9:6 Ver. RV 1960. Así es como funciona la ley de la generosidad, el que comparte le va bien y además el que se apiada del pobre es como si le prestara a Dios; y entonces El lo recompensara por su buena obra -Proverbios19:17 Ver. LBLA-.

Miguel Cortez
macortez1@live.com

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Margarita decide descansar

Por Miguel Cortez

Entre calabazas, brujas y gatos negros la luna se asomaba desde el cielo sobre el balcón de Margarita; la hormiga mas sobresaliente de aquella región. Prominente, sabia y sobre todo muy proactiva a la hora de emprender nuevas tareas ahora decide descansar. No le hace falta nada, ha trabajado mucho y los gastos que se avecinan de Noviembre y Diciembre le vienen guango –es decir, ancho y holgado-. No tiene ninguna razón para preocuparse, se sienta en su vieja mecedora y disfruta de la noche leyendo un clásico de Antoine de Saint-Exupéry, pero como la luciérnaga no creía tanta belleza, decide preguntarle a ella la razón de tanta despreocupación en plena víspera de días festivos; Margarita –la hormiga bajo la luna- le explica que no siempre fue así, pero que a principios del año ella aprendió tres cosas que le han permitido tener una buena vida el día de hoy.

Lo primero que aprendió fue a pensar siempre en el futuro. Así que se enseño a planear, ahorrar y a evitar gastos superfluos –es decir, aquello que esta de sobra o que no se ocupa-. La mayoría de las hormigas trabajan bajo este principio, y Margarita no era la excepción. –Trabaja hoy para celebrar mañana- decía ella muy orgullosa meciéndose muy tranquila y mirando hacia el cielo como dando gracias por todas las dadivas recibidas de lo alto.

Lo segundo que aprendió ella fue a sacrificar algo en el presente para lograr sus metas en el futuro, pero eso si, nunca sacrifico su salud ni mucho menos el tiempo de calidad que debía pasar con la familia. Sacrifico lujos, antojos, tentaciones y hasta la compra de aquella mecedora eléctrica que tanto le gustaba pero que desafortunadamente su presupuesto no la cubría. Pensó en adquirir un pequeño préstamo, pero luego aprendió que la bendición que viene del cielo es aquella que enriquece y no añade preocupación con ella (Proverbios 10:22 Ver. NVI.)Por lo tanto prefirió sacrificarse ella misma y vivir lejos de las deudas para no tener que preocuparse por el día de mañana.

La curiosidad de la luciérnaga casi fue satisfecha aquella noche, a no ser porque llegó de pronto la cigarra; estresada ella y con más preguntas que respuestas rápidamente se incorporó, peló bien el oído y por último la hormiga compartió su tercer y último secreto que aprendió a principio del año.

Todos estaban atentos, y bajo la luz de la luna aquella noche Margarita termino su charla diciendo que su riqueza no estaba en el hormiguero. Si bien ella había acumulado muchos recursos para estas fechas, pero en realidad su mejor tesoro estaba en el corazón de ella misma. La luciérnaga y la cigarra se miraron una a la otra sin saber que decir, pero Margarita continuo diciendo que de nada servia a uno ganarse al mundo entero si se pierde a si mismo (Mateo 16:26 Ver. NVI.). Confiar demasiado en las riquezas es inseguro. Hay que acumularlas pero nunca idolatrarlas. Hay que cuidarlas pero nunca codiciarlas. Quizá por eso la hormiga vivía muy feliz, contenta ella con lo que tenia fuera poco o fuera mucho.

Y como los días festivos estaban a la vuelta de la esquina, al terminar aquella plática la luciérnaga salio muy pensante aquella noche sobre las lecciones de la hormiga. Rápidamente saco su iPad, hizo números y se dio cuenta de que todavía tenia tiempo para ahorrar algunos centavos, sobre todo para la navidad y todas sus posadas. Y de la cigarra ya no supe nada, pero un miembro de la tribu de las libélulas me dijo aquí entre “nos” que había vendido una gran cantidad de cosas que tenia guardadas en su garaje y que nunca había utilizado. De ahí que la ultima vez que la vieron fue abriendo una pequeña cuenta de ahorros en el banco, que según ella sería algo así como un fondo para la cuesta del próximo inicio de año.

Margarita se quedo en casa aquella noche de luna, disfrutando de sus vacaciones y un rico cafesito, sin miedo a las calabazas con cara de susto, pero eso sí, muy al pendiente de Los Gatos negros porque estos si te roban el mandado. Ya sabes, un ojo al gato, y el otro al garabato.

Miguel Cortez
macortez1@live.com

Asuntos de una Reina 

Por Miguel Cortez

La reina Anthía se levantó mas temprano que otras veces, se propuso visitar su biblioteca personal antes de comenzar sus múltiples actividades, deseaba ponerse al corriente con su viejo diario que aún conservaba desde el día que murió su padre. Nunca dejo de escribir desde aquel día, todas sus experiencias, tanto negativas como positivas eran registradas por ella misma con la esperanza de crear un legado lleno de principios y consejos para su amado pueblo. Pero aquella mañana era diferente, sentada ella muy mona frente a su colección de libros privados, sintió la necesidad de ojear su viejo diario y encontró en sus primeras paginas aquellos principios que un día aprendió por experiencia propia luego de que ella y su pueblo sufrieran juntos una de las peores crisis económicas durante su reinado.

La primera oración que ella encontró decía: –No se trata de dinero; se trata de carácter- Al instante sintió como si un nudo en la garganta le estorbara, sintió ganas de llorar al recordar como ella y su pueblo habían sufrido en manos de los acreedores y estuvieron a punto de perder sus tierras, sus casas y algunos hasta sus familias. Sin embargo, fue entonces cuando ella decreto que nadie debería endeudase mas, que los lujos y la ostentosidad quedarían en ultimo termino y que desde aquel día nadie gastaría su dinero en cosas innecesarias. Fue así como empezó el primer periodo de recuperación económica, la realeza puso el ejemplo y los hábitos de consumo empezaron a cambiar; los buenos resultados no fueron inmediatos pero las cosas empezaron a mejorar cada día aún sin haber incrementado sus ganancias. Con esto, la reina recordó las sabias palabras impresas en un viejo papiro de su padre que decía -la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto- Proverbios 4:18 Ver. RV 1960. Todo era cuestión carácter, es decir paciencia, disciplina y mucha perseverancia ante un proceso de sanidad financiera.

Y mientras la reina Anthía recordaba todas estas cosas, el tiempo transcurría lentamente en aquella biblioteca mientras que un aire de nostalgia que entraba por la ventana ojeaba suavemente las paginas de aquel tesoro que con tanto interés sostenía la reina en sus manos. De pronto ella se agito, fue como si hubiera despertado de un sueño profundo, volvió la mirada a sus escritos y leyó en voz baja lo que decía en la parte central de la página –no es cuanto tengo, sino lo que hago con lo que tengo-. Al instante sonrió. Intentó meditar en estas palabras mientras organizaba sus pensamientos, repitió la frase dos veces más porque quería estar segura de no olvidar esta lección que el pasado le había enseñado sobre los fracasos financieros. Ahora que tenia un reino estable, prospero y lleno de abundancia debía recordarse a ella misma que el éxito financiero no estaba en la acumulación de las riquezas si no en el uso sabio que se le daba a los bienes materiales.

Sea poco o sea mucho lo que se tuviera en los tesoros, la reina asumió de nuevo la responsabilidad de enseñar a su pueblo esta lección, ya que en el pasado esto fue la base para que las personas de aquella crisis comprendieran que su tesoro más valioso no estaba en el dinero sino más bien en el conocimiento y la sabiduría, que dicho sea de paso fueron conceptos importantes para una mejor planificación a la hora de pensar en el futuro. -Uno nunca sabe lo que uno puede aprender acerca de su pasado si lo toma bajo una perspectiva constructiva –pensó la reina en silencio- y citando a Salomón recordó que con la sabiduría es como se edifican las casas, que con la prudencia se fortalecen las familias y que a través del buen conocimiento se pueden conseguir buenos frutos materiales. Proverbios 24:3-4 Ver. RV1960.

De pronto ella sintió un alivio, la reina soltó un suspiro, miro fijamente por la ventana y observo las copas de los árboles gigantes en El Valle por unos instantes, luego cerro los ojos para ver a su padre por ultima vez, él sonrío y ella lloro, cerro su diario y luego regreso a su alcoba con la satisfacción de haber aprendido algo bueno de sus experiencias pasadas, pero sobre todo, agradecida enormemente con su creador por la bendición de haber empezado con el pie derecho un nuevo día.

Miguel Cortez
macortez1@live.com

El cuervo y el mal entendido


¿Y que culpa tiene el cuervo de que los hijos de dona Clara le hayan salido malos y desconsiderados? Mira que eso de “criar cuervos y que te saquen los ojos” esta de pensarse y de asustarse. Algún amargado, frustrado y mal intencionado se le ocurrió tal comparación y desde entonces a mi amigo el cuervo se le ve en las películas de terror como si fuera un animal maligno sacado de algún castillo embrujado lleno de brujas y de almas en pena. No dudo ni por un pelo de rana que el cuervo ande por ahí deambulando con el ánimo caído hasta el suelo a causa de aquella tan horrible comparación. Yo os prometo que no dejare solo a mi amigo en tales circunstancias, mandaré una carta ante el concilio de la montana, me quejaré con el león y le presentare mi querella al jefe Búho para que se borre su terrible afrenta y recupere su bendito honor. -Si, yo mismo lo haré- dijo la zorra.

Amigos como la zorra son una bendición; te alientan, te ayudan y te apoyan, y si lo mereces hasta te recomiendan. Los buenos amigos son fieles pero sobre todo honestos y además se mantienen cerca de ti en las buenas y en las malas. Pero las buenas amistades no se dan con la lámpara de Aladino, si no que se trabajan, cultivan y sobre todo se cuidan. Por eso aquí te dejo tres principios que debes considerar en relación al dinero y las relaciones sanas.

Primero, nunca prestes dinero a un amigo si no estas dispuesto a perder ese dinero. Es decir, si vas a prestarle dinero a tu amigo toma en cuenta que ese dinero puede que no regrese, y no es porque no te quiera pagar, si no que pueden pasar muchos imprevistos y tal vez no te pueda devolver el dinero en el tiempo señalado. Esto suele pasar y debes considerarlo. Así que antes de prestarle considera esto, y antes de perder a un amigo por dinero mejor gánate uno sin dinero.

Segundo, el sabio consejo de un buen amigo siempre es mas valioso, inteligente y provechoso que el pedir o recibir dinero prestado. Algo que tienes que saber es que el dinero no es la solución a todos tus problemas financieros, tal vez ayude un poco pero no es absoluto. Entonces, prestar dinero no siempre es la mejor respuesta a una necesidad, pero un consejo bien aplicado puede ser la ayuda más eficaz. Ten en cuenta que construir relaciones sobre la base del dinero no es sano ni tampoco edificante para nadie, pero los consejos y la sabia orientación suele ser más provechosa que los prestamos, o como decía Salomón –para alegrar el corazón, pos los buenos perfumes, pero para endulzar el alma mejor un consejo de amigos- Proverbios 27:9 Ver. DHH.

Y tercero, la confianza es la llave de todas las relaciones; te abre puertas de oportunidad y te predispone fácilmente al cierre de nuevos contratos. No así como Jesusa, o “Chuchita”, a la que bolsearon. Que unos dicen que era una empleada muy bondadosa de una familia adinerada, quienes le daban dinero para ir a traer el mandado, pero que un día regreso a casa con las bolsas vacías ya que había dado todo el dinero a una familia pobre que estaba en gran necesidad, sin embargo ella argumentó que la habían “bolseado” y que por eso no había hecho las compras. No obstante, a Chuchita se le hizo costumbre eso de dar dinero a los pobres y regresar sin mandado y además con la misma excusa, hasta que sus patrones le perdieron la confianza y por ello la despidieron. Ella era una buena mujer, sin embargo mintió y la relación se daño. Las puertas se cerraron y ella se quedo sin trabajo. Nunca pierdas la confianza de los amigos, se sincero y siempre habla con la verdad, siempre es mejor ser honesto que mentir, aunque sea por una buena causa y así evitar malos entendidos.

Y ya no quiero hablar mal de la “Chuchita”, al fin y al cabo solo es una versión de este famoso refrán, y vaya usted a saber si habrá otras versiones o no. Por lo pronto seguiremos al pendiente con el cuervo, que por cierto es considerado por la ciencia uno de los animales más inteligentes del planeta. No por nada Noe uso a uno para investigar sobre el diluvio y Dios uso a otro para darle de comer a un profeta en tiempo de crisis. Génesis 8:7; 1 Reyes 17:6 Ver. RV 1960. Mira que amigos como estos uno no encuentra todos los dias.

Miguel Cortez

macortez1@live.com