Archivo de la categoría: Hormicuento

Haga caso, confíe en Dios y no se agobie.

En las finanzas personales siempre hay que poner a Dios en primer lugar, eso es bueno y además es lo correcto. Pero, no solamente debemos poner a Dios en primer lugar en cuestiones de dinero; también en todo lo demás. Figúrese que Jesús en cierta ocasión aseguró que todas las cosas que necesitamos llegan a nuestra vida de una manera u otra cuando buscamos a Dios sobre todo (Mt 6:33). Esto debe ser cierto, pues su palabra es infalible; es decir, que no falla. Pero para ser sincero, a los escarabajos como que no les cae el veinte sobre estas palabras. Últimamente, dicen que se les ha visto trabajar y trabajar arduamente de sol a sol para producir mucho. Al parecer siempre están preocupados por el futuro. Por alguna extraña razón la ansiedad y la congoja se ha convertido en el pan diario de cada día y el cansancio se les nota a kilómetros de distancia. Y todo por no confiar en Dios, y por no escuchar el consejo de la reina hormiga que claritamente les dijo lo siguiente:

“Depositen en Dios toda su ansiedad, porque El cuida de ustedes” (1 Ped 5:7). Pero, los escarabajos cabezones en ves de depositar sus mortificaciones en Dios, se dedicaron a llenar sus depósitos de tesoros, tanto que se llenaron de agobio, y tanto que la tensión finalmente los enfermó física y mentalmente, pues como usted sabe, el exceso de estrés y las altas tensiones de trabajo terminan un día afectando todo el cuerpo físico, que por cierto, no es de acero y se va acabando. Por tal razón, ahora con la pena y todo, los escarabajos buscan la manera de salir del circulo vicioso de la búsqueda intensa del sustento, pues al parecer, según dicen, algunos de ellos han descubierto que confiar en Dios les produce mucha paz, tanto que hasta algunos de ellos ya se les ve paseando por los arboles frondosos disfrutando de la recreación y gozando de las bendiciones de Dios, que por cierto no son pocas, pues sepa bien que si usted honra a Dios con sus bienes, El le llenará los depósitos de abundancia, y gozará de una vida abundante (Prov 3:9).

Así que, ya no hay que echarle mas piedras al buche. Es decir, mas preocupaciones que las que uno debe llevar. No se las invente. Aprenda a confiar en Dios, pues como dice el canto “si el cuida de las aves, también cuidará de nosotros”. Y de los escarabajos también, que cada día están aprendiendo mas de la reina hormiga que bien hace en tomarse el tiempo para ayudar a quienes lo necesitan. No porque sea perfecta, si no porque la gracia del creador, que de por si ya es bastante abundante, le rodea con su favor cada mañana, razón suficiente como para que todos y cada uno de nosotros pongamos a Dios sobre todas las cosas.

Miguel Cortez

Macortez1@live.com

El dinero no es solo para gastar

Lo que aprendió la oruga, el día que fue con la reina hormiga

Hace mucho tiempo atrás el escarabajo café había estado preocupado por su amiga la oruga. No era nada grave, solo que la veía batallar muy seguido con sus recursos, y con frecuencia dejaba de cumplir con las responsabilidades financieras, cosa curiosa puesto que casi todas las orugas eran prosperas. A veces se les veía viajando por las orillas del gran lago azul donde habitaban las hormigas de las minas, cosa que aprovechaban para realizar grandes compras de materiales costosos que necesitaban, según ellas, para la construcción de sus opulentas viviendas preciosas y prestigiosas. Les gustaba la buena vida, disfrutaban al día sus enormes ganancias, celebraban sin medida, sin prudencia, y sin pensar en el mañana. Pero el escarabajo café era sabio, y eso de la opulencia no le apantallaba, pues en la ciudad de Hormiguea había aprendido muy bien los principios de la buena mayordomía y sabia que algo no andaba bien con su amiga la oruga. Así que, un día de esos se reunieron el, la oruga y Margavita para visitar a la reina hormiga, se dispusieron a pedir consejo y mira lo que la reina dijo aquella hermosa mañana. “No es lo mismo ser rico que ser prospero. Como verán, ser rico es tener dinero y poder comprar muchas cosas; pero ser prospero significa que uno puede producir las cosas para luego generar más ingresos, y consencientemente seguir produciendo para seguir creciendo. Pero no así el insensato, que aún teniendo todo a la mano lo disipa (Prov 21:20) pues la falta de prudencia, madurez y buen juicio le hace dejar ir volando sus ganancias como el águila hacia el cielo (Prov 23:5) para luego no regresar. Así que, mis estimados amigos, sean prudentes y cuiden bien sus pasos (Prov 14:15). O mejor dicho, aprendan a tomar decisiones sabias con sus ganancias, no las pierdan fácil y sean creativos con ellas. Por ejemplo, si alguno de ustedes tiene alguna deuda pendiente páguela, pues es mejor vivir sin ataduras. También guarden, pues ustedes no saben que será del día de mañana, pues la vida es como la neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece (Stgo 4:14). Y por ultimo, inviertan todo lo que puedan. En las minas del lago azul hay abundancia de productores capaces de hacer crecer sus inversiones, no con el fin de hacerles mas ricos, sino con el fin de hacerles mas productivos, pues el crecimiento económico es una responsabilidad que se debe asumir con madurez y generosidad” cosa que la reina dejo en suspenso, pues ella siempre tan ocupada regresó a su fortaleza para atender un asunto de ultimo momento. Como siempre, Margavita ya había hecho notas en su diario, pues cada vez que la reina hablaba todo apuntaba. El escarabajo café estuvo sorprendido por la belleza de la reina, así también como de sus palabras. Y pues la oruga estaba tratando de dirigir todo lo que había escuchado, pues ante la sorpresa de aquellas palabras se dispuso ahora a no dejar ir lo que con tanto esfuerzo le había costado ganar.

Miguel Cortez

Macortez1@live.com

¡No es al ahi se va!

La frese “como Dios le dio a entender” es un dicho que regularmente representa a una persona que no sabía como hacer las cosas, y que en el proceso las fue haciendo como se le iba ocurriendo; es decir, “al ahí se va”. No es una muy buena fórmula para aquellos que les gusta tener el control de lo que hacen, sobre todo para aquellos que les gusta planificar su vida financiera y que prefieren saber a donde va a parar su dinero. Así como Ladybag, la catalina mas hermosa de toda la ciudad de Hormiguea, que todo lo planificaba porque solo así, según ella, se podía tener buena salud financiera. Pero Ladybag no vivía sola, era casada, y desde aquel día de la boda las cosas cambiaron en algunos aspectos.

Resulta que el escarabajo azul, su esposo, que con su elegancia estaba acostumbrado a vivir bien, vestir bien y comer bien; aun y cuando no ganara lo suficiente. Los escarabajos eran pésimos administradores. Además, las familias de los escarabajos tenían costumbres diferentes a las catalinas en cuanto al manejo del dinero, tenían ideas que por generaciones se habían convertido en reglas y verdades para ellos. Pero Ladybag tampoco “cantaba mal las rancheras”, también ellas tenían ideas un poco alocadas sobre la perfección y sus pensamientos acerca de la riqueza, que al parecer estaban muy por encima de la realidad, pues para ellas el mucho tener era símbolo de buena autoestima y en muchas ocasiones su felicidad dependía mucho de los bienes materiales que se podían poseer, cosa que iba en contra de algunos valores de los escarabajos.

¡Vaya matrimonio! Al parecer había muchas diferencias que representaban pocas esperanzas. Pero si no hubiera sido por Margavita, que partir del libro sagrado, trajo un asesoramiento que les cambio la vida y la mera mentalidad sobre el mundo financiero en pareja, pues como dijo el maestro “ya no son dos, sino una sola carne” (Mt 19:6).

En resumen, los dos debieron esforzarse para realizar los cambios necesarios en sus vidas y hacer que la economía de su hogar funcionara en armonía. Erradicaron mitos e ideas equivocadas sobre las costumbres financieras (cosas que normalmente hacían pero que no sabían porque lo hacían y que estaban mal); abandonaron actitudes y comportamientos destructivos concernientes a finanzas personales y que los alejaban el uno del otro (Mt 12:25); conectaron sus finanzas en equipo de manera practica, simple y efectiva para hacer frente a los problemas (dejaron de verse como enemigos Ecle 4:9-10); priorizaron sus gastos y establecieron con antelación el uso de sus recursos (Prov 27:23-27); y finalmente,  establecieron nuevas metas financieras para mejorar su calidad de vida en el presente y también en el futuro, puesto que el deseo de Ladybag era poder vivir algún día en las montanas cerca del lago azul para contemplar aquellos hermosos atardeceres divinos. Pero que, para poder llegar a eso, debían hacer las cosas “como Dios dijo” y no solamente como según nosotros vamos entendiendo, es decir “al ahí se va”.

Miguel Cortez

macortez1@live.com

Entre recuerdos y un cafecito

Margavita disfrutaba de un cafecito en compañía de su amigo mas cercano, el escarabajo café. Pero este tiempo de descanso no fue en balde, porque los escarabajos aprovechaban el tiempo siempre para aprender de los demás, pues sépa bien que se enriquecen sabiamente al escuchar a otros que comparten sus conocimientos. Por ahora, el café solo les traía viejos recuerdos, que bien o mal se habían quedado en la memoria de ellos por alguna razón, sobre todo de Margavita, que todo lo guardaba en el corazón para después meditar y sacar alguna lección. No obstante, aquella mañana de cafecito Margavita trajo de su memoria los tres viejos emprendedores que había conocido en la ciudad de las montañas, allá donde según cuenta la leyenda, que se trabajaba mucho y se sueña con ser próspero.

Margavita decía que estos viejos emprendedores habían sido socios en una compañía, por lo que el dinero no era algo que les preocupara. Sin embargo, y muy a pesar de trabajar armoniosamente, individualmente ellos eran muy diferentes. Uno de ellos, que era el encargado de hacer la nómina, se le veía constantemente consumiendo sus ganancias, que no eran pocas. Este era el que vivía a la moda, siempre elegante, siempre con lo último en tecnología y amante de la vida social. Obviamente tenia el derecho de gastarse su dinero en aquellos placeres, pero nunca se le veía aportando algo nuevo para el negocio. Solo pensaba en disfrutar la vida.

El otro socio era una hormiga muy trabajadora y muy cumplidora con sus horarios, era el que pasaba mas tiempo en la compañía y su habilidad para las relaciones personales fueron un factor para el crecimiento del negocio. No cabe duda que era muy productiva y también disfrutaba de sus ganancias cada día de pago sin dar cuentas a nadie; pero eso si, pagaba sus rentas, sus deudas y cumplía con todas sus responsabilidades justo antes de quedarse sin dinero. Vivía bien, pero siempre vivía de cheque en cheque.

Por otro lado, el tercer socio era muy diferente. Este no salía a gastar cuando recibía sus dividendos, se le veía haciendo cuentas, siempre ahorrando y solo en pocas ocasiones hacia compras que le producían ganancias y no perdidas. Invertía, mas no derrochaba. Cuidaba, mas no desaprovechaba. Era una hormiga administradora, y solo en pocas ocasiones salía a divertirse con las demás. Fue la hormiga mas sobresaliente en lo financiero y a la larga fue la que mejores ganancias obtuvo.

De esto aprendió Margavita mucho, que el ser buen administrador no te hace rico de la noche a la mañana, pero que pierdes menos y ganas mas si en lugar de gastar te dispones cuidar, manejar e invertir lo que con tanto esfuerzo te a costado ganar. Así lo vio también el escarabajo, quien todo apuntaba mientras Margavita le contaba como aquel administrador se convirtió finalmente en dueño de otras compañías. Así que, platicando y platicando, en aquel rico cafecito Margavita y el escarabajo fue que pasaron el día recordando y recordando, pero no sin antes aprender del pasado, que ya muchas otras lecciones les había dejado.

Miguel Cortez

Macortez1@live.com

Lo que aprendí de la hormiga

Ciertamente que no lo soñé. Ella estaba ahí, construyendo una casita con palitos de ramitas y pedazos de hojas verdes que caían de los arboles, pues Dios proveía para su sustento y ella de nada se preocupaba. Tarareaba una canción antigua mientras colocaba lo que parecía ser su nueva casa, y clarito escuche que decía “si El cuida de las aves, cuidara también de mi”. Era claro que confiaba en Dios, y tan segura ella que seguía al pie de la letra todo lo que hacia, pues días antes había estado escribiendo cada paso por hacer, cada peso por gastar y cada decisión que tomar, pues luego ella me explicó que si uno confía en Dios debería uno también aprender a planificar. Esto es un principio del cielo, que mientras Dios provee nosotros planificamos y luego construimos. Y es cierto, tan cierto que el mismo Jesús dijo: “Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. (Lc 14:28-30).

Entonces ni hablar, decía Mayra, una amiga que miraba sus cuentas preocupada por la quincena que tanto esfuerzo le había costado. Así que, una manera de ser mejores administradores es planeando en un presupuesto, y Mayra hizo uno. Todos necesitamos un plan para dirigir nuestras finanzas. Aun las personas que dicen que no lo necesitan quizá sean ellas las que más necesitan hacer un plan, porque planear es parte importantísima para una buena salud financiera, además quiero decirle que el éxito no es obra de la casualidad, hay que plantearnos un camino y seguirlo al pie de la letra.

Entonces, hagamos un presupuesto. Porque el presupuesto es la herramienta que nos ayuda en la organización de nuestros gastos, de tal manera que podemos tener mejor control de nuestras cuentas, sean muchas o sean pocas. Recuerde estos tres principios bíblicos acerca de la planeación: Primero, sepa que el fracaso es producto de la falta de planeación, pues no planear te predispone a no cumplir tus metas. Segundo, el éxito financiero no esta en la cantidad de bienes que uno posee, o en la cantidad de dinero que se acumule, sino mas bien en usar sabiamente lo que se tiene (Prov 24:3¬1). Y tercero, también sepa que no existen familias con suerte, solo existen familias que planean sus finanzas y les va bien (Prov 12:24 ; Prov 31:1¬31).

Esta planeación no es algo que uno hace una vez y luego se deja para que trabaje sola; mas bien, uno debe planear sus finanzas siempre que uno recibe ingresos, pues hay que decirle siempre al dinero lo que debe hacer. Por eso a la hormiga construye, no porque tiene, sino porque sabe lo que debe hacer con aquello que tiene.

Miguel Cortez

macortez1@live.com

Dos reglas financieras simples, Margavita

Margavita otra vez aprende….

Pues a Margavita también se le iba el tiempo en trabajar. Pero el trabajo no era algo que le amargaba; por el contrario, ella siempre contenta y muy puntual llegaba a su labor todos los días con buena actitud, pues ella sabia que el trabajo era una bendición otorgada desde el cielo, y además trabajar era uno de sus principales deberes. No obstante, eso no significa que no había días de conflicto, o que nunca hubiera problemas que resolver, pues “cada día traía su propio afán” (Mt 6:34). Y esta es la razón por la que les cuento, que un día de esos, llenos de trabajo y estrés, Margavita se dio cuenta de que sus finanzas personales no andaban bien, o al menos no como antes, pues siempre había sido una hormiga bien “abusada” para sus cuentas y era extraño en ella que algo no le saliera bien. Pero al revisar sus libros, noto que había muchos gastos, y pocos ingresos. Pero no era la única, resulta ser, según me lo conto el escarabajo café, amigo muy cercano de Margavita, que también tenia el mismo problema; cosa preocupante, pues de no hacer algo al respecto, tarde o temprano sufrirían las consecuencias de una mala administración. Así que, una hermosa mañana, bajo una pequeña sombrilla, y con un delicioso cafecito, Margavita y el famoso escarabajo café se reunieron con “el mayordomo”, quien era fiel sirviente de la reina y administrador principal de los negocios del reino. Así que fue ahí, donde Margavita y el escarabajo café aprendieron dos reglas simples que les ayudarían a mejorar sus finanzas.

Lo primero que el mayordomo señaló fue que “nadie podía gastar mas de lo que ganaba”, regla simple y sencilla, pero que debido a los “mini-permisos” o pequeños descuidos en los gastos solíamos olvidar esta regla tan importante. Esto suele suceder cuando todo va bien, y comenzamos a darle menos importancia al cuidado de nuestros gastos. Y esta es la razón por la que le mayordomo insistió que no dejaran de hacer bien las cuentas, aun y cuando las cosas estuvieran bien; así que, como decía el, “si alguien piensa que esta firme, tenga cuidado de no caer” (1 Cor 10:12).

Por otro lado, aprendieron que “no siempre se puede comprar todo lo que se quiere”. Hay que aprender a esperar. Son muchas las tentaciones, pero uno de los deberes de la hormiga es esperar el tiempo apropiado para consumir sus ganancias. Margavita ahora debía recordarlo y ser paciente con aquellos “gustitos” que tanto le afanaban. “Practicar el dominio propio”, era la clave y ser diligente en sus gastos, pues “los pensamientos del diligente ciertamente llevan a la abundancia” (Prov 21:5).

Y así transcurrió aquella tarde; entre risas y cuentas mágicas que Margavita y el escarabajo café aprendieron bien, sin lugar a duda. Ahora nos toca a nosotros saber, igual que ella y el famoso escarabajo, que “no siempre se puede comprar todo lo que se quiere y no se puede gastar mas de lo que se tiene”. Así de simple, así de mágico.

Miguel Cortez

macortez1@live.com

Ahorrar, tan bíblico como el matrimonio

Resulta ser que a la tal Ladybug le va muy bien en sus finanzas, y esto aún después de casada que tiene mas gastos que antes. Lo se porque la misma Margavita, quien fuera una de las hormigas mas sobresalientes de la ciudad me lo conto una tarde fría de enero. Es normal que cuando uno se casa hay que adaptarse a muchos cambios, sobre todo en el manejo del dinero. No digo que sea fácil hacerlo, pero si posible. Tal y como lo hizo Ladybag, que según Margavita, se puso a buscar en el sagrado libro de la vida las instrucciones básicas sobre el buen manejo de dinero, que bien dicen por ahí, dan excelentes resultados a quienes las viven. Y para no hacerles mas larga la historia, les cuento que ella encontró algunas claves interesantes que le trajeron buenos resultados, mismos que si los hacemos nosotros, podremos lograr la armonía financiera que tanto anhelamos en el hogar.

Primero, hay que hacer tiempo para sentarse en pareja para hablar de finanzas. Pues en el libro sagrado dice que “mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo” (Ecle. 4:9). Con razón se dice que la unión hace la fuerza. Así que, hay que evitar sacarle la vuelta a esas platicas rasposas sobre el dinero. Haga una oración antes de comenzar y deje que Dios les ayude a planificar sus finanzas personales.

Segundo, establezcan prioridades. Es decir, no le hace que usted este antojado de un nuevo teléfono, que por cierto cada año es mas caro y sirve para lo mismo. Hay que sacrificar aquí primero aquellos lujitos que pueden esperar y concentrarse en aquellas cosas que realmente ustedes deben cumplir. Por ejemplo, el pago de la vivienda, el auto, las deudas, los impuestos y todas aquellas cosas, que de no pagarlas, los meterían en tantos problemas. Recuerde, estas responsabilidades siempre van primero. Después vienen las necesidades, tales como el alimento, el vestido y aquellos gastos que regularmente se necesitan en el hogar. Y asi, después usted podrá dejar algo para algunos gastos ocasionales, como la diversión y otras cosas.

Y tercero, no debe olvidar destinar algo de sus ingresos al ahorro. Que algunos dicen debería destinar el 5% de sus ingresos para esta categoría. El punto es que deben hacerse del habito del ahorro, aunque sea poco a poco, pues según Ladybag dice que “la riqueza ilusoria disminuye; (pero) el que la junta poco a poco, la aumenta” (Prov. 13:11). Así que, es mejor ahorrar que disipar, y es mejor juntar que desparramar, pues como también lo dijo Salomón “en casa del sabio hay riquezas y perfumes, pero el necio gasta todo lo que tiene” (Prov. 21:20).

Y esa es la razón por lo que a Ladybug y su esposo les va muy bien. No ganan mucho. Eso dice Margavita. Pero siempre ponen en práctica lo que dice el libro sagrado, que por cierto, bien guardado lo tienen en lo mas profundo del corazón.

Miguel Cortez

macortez1@live.com