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Soporte, resista, y alcance. (El poder de la integridad)

Hubo en tierra de Uz un hombre llamado Job. Esto fue hace muchos años, quizá antes que naciese el gran Moisés. La escritura dice, que fue un hombre perfecto, recto y temeroso de Dios. La versión de la biblia Dios habla hoy agrega que fue un fiel servidor de Dios y muy cuidadoso de no hacer mal a nadie, lo cual es bueno porque eso ayuda a mantener la paz con nuestros enemigos (Prov 16:7). Por otro lado, también fue padre de familia, amigo, maestro y consejero (Job 1:4:4). Además, estaba alejado de la pobreza y sin nada que le faltase. El escritor de este libro concluyó que Job había sido el varón más grande en comparación con todos demás orientales.

¡Vaya carta de presentación! que aún Dios dijo de el que era un “varón perfecto”. Pero no vaya usted a pensar que esta perfección reflejaba a un súper hombre exento de fallar y libre de pecado. Mas bien, como lo describe el autor Vila Escuain, quien explica algo acerca del ser perfecto, que podría ser una “purificación de la conciencia, lo cual es indispensable para el servicio a Dios[1].

Pero por lo pronto, en estos primeros tres versículos del libro de Job, se destaca uno de los atributos más importantes de la vida de todo ser humano, la integridad. Como ya lo dije, no podemos ser perfectos, pero si íntegros. Es decir, hacer siempre lo correcto, donde estemos y con quien estemos. Pareciera ser cierto que en nuestros tiempos cada vez es mas difícil ser integro, pero no es imposible. En la política, en las finanzas, en la familia, y en cualquier cosa, nuestra medida debe apuntar siempre hacia la integridad. Buscar el bien, actuar con honestidad, hablar siempre con la verdad, evitar la avaricia, la codicia y ser generosos los unos con los otros. Pues esto es la voluntad de Dios, que seamos hombres y mujeres de verdad. Como Job, que existió, vivió y experimento la vida en todos sus ámbitos como cualquier mortal. Celebró, y sobre todo sufrió. Tuvo conciencia de Dios, le sirvió, y hasta donde se puede saber, también lo llegó a conocer a través de una desafortunada experiencia, inesperada, provocada y sobre todo, devastadora. Pero la escritura dice de el que “no atribuyó a Dios despropósito alguno” (Job 1:22) Mantuvo su integridad pese a las circunstancias, y no fue vencido por el diablo. Igual somos de carne y hueso, tenemos sentimientos, atravesamos momentos que amenazan nuestra paz interior, las crisis nos oprimen, las perdidas crean dolor, la soledad nos abraza y deseamos renunciar a todo sin antes mirar al cielo. Asi que, resistamos al diablo, decía Santiago, y el huira de ustedes (Stgo 4:7). Soporten las pruebas, decía San Pablo, porque Dios no nos dejará ser tentados mas de lo que podamos resistir (1 Cor 10:13) y sobre todo, sepa usted bien que detrás de la prueba esta la dichosa bendición que le espera (Stgo 1:12).

Miguel Cortez

Macortez1@live.com

[1]Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado, Editorial Clie, Vila Esciain, Pág. 923

Dios y las deudas

Existen muchas razones por las cuales la gente usa el crédito. Algunas de estas razones parecen ser razonables para las personas, pero lamentablemente en muchos de los casos no lo son. Por ejemplo, no quieren dejar pasar la oferta que les están ofreciendo, y como no se tiene el efectivo a la mano terminan usando el crédito; otros piensan que si no es en pagos nunca van a poseer las cosas que quisieran tener; y otros consideran que si el pago mensual es muy bajo no deberían desaprovechar la oportunidad que se les presenta. Como vera, pareciera ser razonable el uso del crédito, sobre todo si se esta pensando en comprar una casa; pero, para otros gastos del diario vivir existen otras herramientas financieras mejor efectivas que el crédito, tal como lo es el ahorro y la prevención.

Por otro lado, no se exactamente en que momento de la historia la gente empezó a pedir presado, pero la biblia nos habla muy claro acerca de este tema y nos enseña algunos principios que debiéramos conocer, pues saber lo que Dios piensa y dice sobre las deudas determinará el buen o mal uso que hagamos de ellas. Así que, a manera de introducción, quiero aclarar que el crédito no es pecado y que tener deudas no nos lleva al infierno, a menos que estas se usen inapropiadamente y caigamos en el error de endeudarnos desmesuradamente y sin control. Por tal razón, no crea que todos los préstamos son una fuente de bendición del cielo, pues si bien como herramienta financiera el crédito puede ser de ayuda, pero como método para alcanzar algunos placeres de la vida suele ser inconveniente y muy costoso. Así que, mejor tome en cuenta lo que dice la escritura: primero, dice que la deuda no fue necesariamente el método principal que Dios estableció para bendecir al hombre (Dt 15:6; 28:12); segundo, que las deudas son sinónimo de esclavitud financiera, según lo señalado por Salomón, uno de los hombres más ricos de la historia (Prov 22:7); tercero, que las deudas fuera de control son un asunto serio, y pueden provocar grandes problemas en cada una de las áreas de nuestra vida (Neh 5:1­5); y cuarto, que las deudas son una responsabilidad personal que debemos pagar. La persona debe hacerse cargo de ellas y cumplir con cada una de estas responsabilidades (Rom 13:7­8). Asi que, como ya hemos leído, las deudas son una responsabilidad tanto moral como espiritual. Dios nos manda a ser responsables en cuanto a nuestros deberes y nos “advierte” sobre los efectos negativos que resultan de un mal manejo de las deudas. Así que, mejor seamos sabios y no vivamos el resto de nuestra vida para el banco, prestamista, o quien quiera que nos haya prestado. Evitemos usar el crédito para todo, en especial en aquellas cosas de consumo no duradero, tales como la ropa, la comida y la gasolina que bien pueden hacerse al contado. Y ahorre con tiempo, aprenda a esperar, que oportunidades para aprovechar siempre llegarán y ofertas de bendición nunca le habrán de faltar.

Miguel Cortez

Macortez1@live.com

Lo que aprendí de la hormiga

Ciertamente que no lo soñé. Ella estaba ahí, construyendo una casita con palitos de ramitas y pedazos de hojas verdes que caían de los arboles, pues Dios proveía para su sustento y ella de nada se preocupaba. Tarareaba una canción antigua mientras colocaba lo que parecía ser su nueva casa, y clarito escuche que decía “si El cuida de las aves, cuidara también de mi”. Era claro que confiaba en Dios, y tan segura ella que seguía al pie de la letra todo lo que hacia, pues días antes había estado escribiendo cada paso por hacer, cada peso por gastar y cada decisión que tomar, pues luego ella me explicó que si uno confía en Dios debería uno también aprender a planificar. Esto es un principio del cielo, que mientras Dios provee nosotros planificamos y luego construimos. Y es cierto, tan cierto que el mismo Jesús dijo: “Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. (Lc 14:28-30).

Entonces ni hablar, decía Mayra, una amiga que miraba sus cuentas preocupada por la quincena que tanto esfuerzo le había costado. Así que, una manera de ser mejores administradores es planeando en un presupuesto, y Mayra hizo uno. Todos necesitamos un plan para dirigir nuestras finanzas. Aun las personas que dicen que no lo necesitan quizá sean ellas las que más necesitan hacer un plan, porque planear es parte importantísima para una buena salud financiera, además quiero decirle que el éxito no es obra de la casualidad, hay que plantearnos un camino y seguirlo al pie de la letra.

Entonces, hagamos un presupuesto. Porque el presupuesto es la herramienta que nos ayuda en la organización de nuestros gastos, de tal manera que podemos tener mejor control de nuestras cuentas, sean muchas o sean pocas. Recuerde estos tres principios bíblicos acerca de la planeación: Primero, sepa que el fracaso es producto de la falta de planeación, pues no planear te predispone a no cumplir tus metas. Segundo, el éxito financiero no esta en la cantidad de bienes que uno posee, o en la cantidad de dinero que se acumule, sino mas bien en usar sabiamente lo que se tiene (Prov 24:3¬1). Y tercero, también sepa que no existen familias con suerte, solo existen familias que planean sus finanzas y les va bien (Prov 12:24 ; Prov 31:1¬31).

Esta planeación no es algo que uno hace una vez y luego se deja para que trabaje sola; mas bien, uno debe planear sus finanzas siempre que uno recibe ingresos, pues hay que decirle siempre al dinero lo que debe hacer. Por eso a la hormiga construye, no porque tiene, sino porque sabe lo que debe hacer con aquello que tiene.

Miguel Cortez

macortez1@live.com

Ahorrar, tan bíblico como el matrimonio

Resulta ser que a la tal Ladybug le va muy bien en sus finanzas, y esto aún después de casada que tiene mas gastos que antes. Lo se porque la misma Margavita, quien fuera una de las hormigas mas sobresalientes de la ciudad me lo conto una tarde fría de enero. Es normal que cuando uno se casa hay que adaptarse a muchos cambios, sobre todo en el manejo del dinero. No digo que sea fácil hacerlo, pero si posible. Tal y como lo hizo Ladybag, que según Margavita, se puso a buscar en el sagrado libro de la vida las instrucciones básicas sobre el buen manejo de dinero, que bien dicen por ahí, dan excelentes resultados a quienes las viven. Y para no hacerles mas larga la historia, les cuento que ella encontró algunas claves interesantes que le trajeron buenos resultados, mismos que si los hacemos nosotros, podremos lograr la armonía financiera que tanto anhelamos en el hogar.

Primero, hay que hacer tiempo para sentarse en pareja para hablar de finanzas. Pues en el libro sagrado dice que “mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo” (Ecle. 4:9). Con razón se dice que la unión hace la fuerza. Así que, hay que evitar sacarle la vuelta a esas platicas rasposas sobre el dinero. Haga una oración antes de comenzar y deje que Dios les ayude a planificar sus finanzas personales.

Segundo, establezcan prioridades. Es decir, no le hace que usted este antojado de un nuevo teléfono, que por cierto cada año es mas caro y sirve para lo mismo. Hay que sacrificar aquí primero aquellos lujitos que pueden esperar y concentrarse en aquellas cosas que realmente ustedes deben cumplir. Por ejemplo, el pago de la vivienda, el auto, las deudas, los impuestos y todas aquellas cosas, que de no pagarlas, los meterían en tantos problemas. Recuerde, estas responsabilidades siempre van primero. Después vienen las necesidades, tales como el alimento, el vestido y aquellos gastos que regularmente se necesitan en el hogar. Y asi, después usted podrá dejar algo para algunos gastos ocasionales, como la diversión y otras cosas.

Y tercero, no debe olvidar destinar algo de sus ingresos al ahorro. Que algunos dicen debería destinar el 5% de sus ingresos para esta categoría. El punto es que deben hacerse del habito del ahorro, aunque sea poco a poco, pues según Ladybag dice que “la riqueza ilusoria disminuye; (pero) el que la junta poco a poco, la aumenta” (Prov. 13:11). Así que, es mejor ahorrar que disipar, y es mejor juntar que desparramar, pues como también lo dijo Salomón “en casa del sabio hay riquezas y perfumes, pero el necio gasta todo lo que tiene” (Prov. 21:20).

Y esa es la razón por lo que a Ladybug y su esposo les va muy bien. No ganan mucho. Eso dice Margavita. Pero siempre ponen en práctica lo que dice el libro sagrado, que por cierto, bien guardado lo tienen en lo mas profundo del corazón.

Miguel Cortez

macortez1@live.com

Finanzas, y los principios de Dios

Los creas o no, vivir y poner en practica los principios establecidos por Dios en la biblia es bueno y no le hace daño a nadie. Por ejemplo, Jesús dijo que aquel hombre o mujer que sea capaz de poner en practica todo lo que el dijo, será semejante a un hombre que edifica su casa sobre la roca, y que a pesar de los fuertes vientos que pudieran chocar en contra de ella soportaría sin lugar a duda (Mt 7:24,25). Esto refleja estabilidad, seguridad y permanencia. Si es así, entones ¿Por qué no hacerlo? Digo, no son tiempos estables para nadie. La gente pierde su trabajo por la clientela; el dinero no alcanza porque las cosas suben y no hay aumentos de sueldos; las personas se enferman y atenderse es muy caro; el pago de las deudas no te espera y hay que pagar la renta, el alimento, la luz y el agua. Y todo esto, sin contar aquellos lujitos que de vez en cuando se dicen merecer, pues algunas personas insisten que para eso se trabaja; y no lo dudo, sobre todo de aquellas que trabajan “de sol a sol” esperando no solamente cumplir con sus responsabilidades financieras, sino también disfrutar de los frutos de su esfuerzo. Pero como dijo el sabio Salomón, “¿Que provecho tiene trabajar en vano?” (Ecle 4:8). Es decir, ¿que caso tiene trabajar y trabajar tanto si final de las cuentas no se tiene paz ni descanso en el alma? Si es así, quizá sea porque no le alcanza, porque debe mucho, porque quiere mas o simplemente porque la inquietud (obsesiva) por los bienes materiales le incita a ese deseo de tener más y más; como dijera también Salomón “vanidad de, vanidades”. Pero no se preocupe, aquí se lo dire nuevamente; si usted vive los principios de Dios le alcanzará, y no se preocupará por su futuro, porque en ellos hay estabilidad, seguridad y paz.

Como verá, y así lo veo yo en términos financieros, la biblia dice mucho sobre dinero y finanzas; por ejemplo, que debemos planear financieramente antes de salir a gastar (Lc 14:28-30), que debemos asegurarnos para los días malos (Prov 22:3), y que la paz financiera no necesariamente se consigue siendo rico y prospero, pues conforme aumentan las riquezas, también aumentan otras cosas (Ecle 5:11). Entonces, si la biblia nos habla, entre otras cosas mas importantes, sobre finanzas, creo yo seria bueno en este nuevo año intentar vivirlas domo Dios lo dijo; puntual y al pie de la letra. Pues mas vale haberlo intentado que seguir viviendo estresado, preocupado y ansioso por su futuro económico. Así que, si ya a probado otras cosas que no le han dado resultado, haga ahora lo que yo le recomiendo; viva conforme a lo que dice la biblia y vera como todo con los días empieza a cambiar. Dese la oportunidad de unas mejorías en su estilo de vida y pruebe los principios de Dios. Esta usted a tiempo, después de todo a nadie le hace mal un cambio, y menos si es para mejorar.

Miguel Cortez

macortez1@live.com

¿Qué causa problemas financieros en el matrimonio?

Se dice que una de las relaciones mas largas que vamos a tener en la vida es aquella que establecemos con el dinero y los bienes materiales. De hecho, se paga para nacer y se paga cuando uno se muere. Así que, siempre estamos conectados al mundo material de una manera u otra. Por lo tanto, hay que llevarse bien con el dinero, y para eso Dios nos ha dado principios claros sobre el uso de las riquezas, sean pocas o muchas.

Es mi deseo, y mi oración, que tu seas tan prosperado como puedas, pero más aún deseo, que Dios te de la sabiduría para administrar todo lo que El decida darte. Pero por lo pronto, aquí te quiero contar, a manera de resumen, cuales son algunas causas que provocan problemas financieros en el matrimonio, y que por muy romántico que tu seas, si no las corriges acabaras con serios problemas económicos.

Quizá el primer causante de problemas financieros en el matrimonio es la falta de comunicación sobre temas financieros. No hacer tiempo para hablar sobre las finanzas del hogar provoca incertidumbre. Todas las parejas necesitan hacer por lo menos treinta minutos a la semana para hablar sobre el dinero y ponerse de acuerdo sobre algunas decisiones financieras que se deben tomar. La escritura dice “¿Andarán dos juntos, si no estuvieran de acuerdo?” (Amós 3:3). Es preciso planear juntos acerca de los gastos de la casa, que cuentas pagar, cuanto se va a destinar para diversión y que se hará con el dinero que sobra. La comunicación en el matrimonio es vital para la salud financiera. Haz tiempo para hablar sobre el uso del dinero.

Otro factor que causa problemas financieros en el hogar es el exceso de deudas. ¿Y cómo no? Las deudas mal manejadas generan mucha tensión. Salomón dijo que “el que toma prestado es siervo del que presta”, por lo cual entendemos que las deudas son sinónimo de esclavitud financiera. Se les recomienda a todos los matrimonios no pedir prestado más de lo que pueden pagar; pues “si no tuvieres para pagar, ¿Por qué han de quitar tu cama de debajo de ti?” (Prov 22:27). Entonces, es mejor comprar de contado, llenar el tanque en efectivo y no comprar ropa en pagos. El crédito déjalo para cosas importantes que tienden a aumentar su valor, y que de paso aumentan tu patrimonio familiar.

Y por ultimo, otro factor que provoca conflictos en el matrimonio es llevar un estilo de vida por encima de tus ingresos. Esto quiere decir que se gasta más de lo que se gana. No se dejen llevar por el esnobismo, que es “el gusto excesivo por todo lo que esta de moda”. Eviten gastar para agradar a otros y no compren todo lo que quieran cuando saben que no se puede. Recuerden que la clave para una salud financiera en el hogar es vivir por debajo del presupuesto. Asi que, sigamos pidiendo sabiduría de lo alto, hagamos bien a nuestra familia y llevémosla bien con el dinero ganado.

 

Miguel Cortez

macortez1@live.com

La generosidad en el anonimato

La maravilla de la generosidad esta en su anonimato. Cualquier ayuda que se pueda dar al mas necesitado es buena y se recibe con mucho agradecimiento, pero ¡hay de los vanidosos! que sacrificaron sus tesoros en el cielo para ser vistos por los hombres aquí en la tierra, y que peor aun, recibieron “aplausos” por sus “buenas obras”. Al menos así pensaba Jesús, pues el dijo que debíamos cuidarnos de “hacer nuestra justicia delante de los hombres para ser vistos de ellos, de otra manera no tendríamos recompensa de nuestro Padre” (Mt 6:1). Quizá por eso “el buen samaritano” era anónimo; sin embargo, poseía un noble corazón, que por un lado era desapegado del mundo material y por el otro muy apegado al corazón de Dios, pues aun sin conocer a quien había sido despojado de sus bienes, decidió ayudar con su tiempo, dinero y amor sin esperar nada a cambio. Y es que el asunto del “dar” es algo que nos concierne a todos. Ayudar a otros en necesidad es un principio social, moral y espiritual que se debe practicar siempre que sea posible. Y por esa razón, aquí te comparto hoy por lo menos tres “consejitos” acerca de la generosidad.

Primero, planea un presupuesto de generosidad. Es decir, que incluyas en tu presupuesto financiero una categoría para ofrendas programadas. Así como planeamos nuestros pagos mensuales, gastos y otros egresos también podemos programar una cantidad fija para ayudar a otros. Dar es bueno. Pensar en los menos afortunados y ayudarlos económicamente es como prestarle a Dios, y El no se queda con nada (Prov 19:17).

Segundo, busca a alguien a quien ayudar. Nunca esperes a que alguien toque tu puerta y te pida ayuda. Es decir, hay que ser proactivos con la generosidad y siempre adelantarnos a la necesidad. Recuerdo bien la historia del rey David, que cuando llegó al trono no pensó en el, sino que busco primero a los necesitados para ayudarlos sin esperar nada a cambio (2 Sam 9:1). Así que, el reto no solo es buscar a quien ayudar, sino también ayudar a alguien que tu sabes que no te puede devolver el favor.

Y tercero, encuentra una causa importante para apoyar; que dicho sea de paso, hay muchas; por ejemplo: organizaciones que ayudan a los niños de la calle, grupos de personas que apoyan a familias en gran necesidad, asociaciones que soportan los gastos médicos para las personas de bajos recursos, centros donde se da de comer a los pobres, iglesias que ayudan en comunidades con carencias, y muchos otros grupos de personas que donan de su tiempo, dinero y amor a una causa importante.

Así que, como podrás haber leído, hay muchas formas de ayudar a otros en este mundo. Pero eso si, con mucha discreción y preferentemente en secreto. Pues otra vez Jesús dijo que cuando diéramos algo, “que no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu ofrenda en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en publico” (Mt 6:3).

 

Miguel Cortez

macortez1@live.com