Moradas de esperanza, la promesa.

Dios esta con nosotros para darnos esperanza, y también para consolarnos en momentos difíciles. Jesús dijo: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” (Mt 5:4).

La palabra de Dios es perfecta. Debemos saber que a pesar de todas las circunstancias que la vida nos pueda presentar, Dios siempre trae paz y tranquilidad a nuestras almas agitadas. No hay duda de eso. Tengamos esperanza, y nunca perdamos la fe en lo que Dios dice. En el Salmo 23 encontramos esto: “Confortara mi alma”. La palabra confortar significa reanimar y fortalecer, pero sobre todo también significa consolar. Es como si Dios mismo nos abrazara mucho tiempo y nos dijera: “yo conozco tu sufrimiento, yo también siento lo que tu estas pasando, pero he aquí yo estoy contigo”. Y no es de extrañarse, pues Dios siempre esta cerca de nosotros.

Por otro lado, en el salmo 23 encontramos que dice: “En lugares de delicados pastos me hará descansar”. En Dios siempre tenemos un lugar especial. Y el lugar que Dios tiene para cada uno de nosotros a de ser un lugar donde aun más que respuestas podemos encontrar paz, libertad y descanso. Dios tiene reservado un lugar para cada uno de nosotros.

Cristo nos asegura que aun después de la muerte hay otro lugar mejor. El dijo: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. (Jn 14:12). También su palabra agrega que en ese lugar “no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apoc 21:4). Y como dice el salmo 23, “Y en la casa de Jehová moraré por largos días”.En Cristo tenemos la esperanza de vivir en las moradas celestiales algún día. Esas que Jesús esta preparando mientras vivimos en este mundo. Porque quiero que sepa, que a la luz de la palabra de Dios, mientras nosotros hacemos vida aquí en la tierra, Dios esta preparando una vida eterna para cada uno de nosotros. Esto quiere decir que la muerte no es el fin de todas las cosas, si no el paso a otra vida mas definida y perfecta cuando estamos en Cristo. Jesús le dijo a un hombre en el lecho de su muerte: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc 23:43) Es una bella promesa, de que mas allá de esta vida hay un lugar precioso y digno de disfrutar para todos los hijos de Dios. Cierto, esta vida terrenal no es para siempre. Todos tenemos que partir en un momento dado. Y esa es la razón por la cual debemos aprovechar cada momento para hacer cosas buenas y para buscar a Cristo. Porque es ahora, y no después de la muerte, que debemos hacerlo. Si confiamos en Cristo, el nos asegura una vida eterna, en el cielo, en al paraíso, en las moradas que el mismo ha preparado “para vivir por largos días”.

Miguel Cortez

Macortez1@live.com

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