Si Dios le guía, estará mejor.

El mayordomo principal de la ciudad de Hormiguea había estado sentado junto a la fuente de mármol toda aquella tarde. El mayordomo era el fiel consejero de la reina, pero de vez en cuando salía a caminar por la ciudad esperando poder distraerse de sus tareas, cosa que le agradaba mucho ya que al hacer esto aprovechaba la oportunidad para visitar amigos y colegas de antaño.

No era extraño que las hormigas acudieran a el para recibir consejo, pues era una hormiga muy inteligente y tenia gran experiencia con eso de la mayordomía de la vida. Aquella tarde, mientras miraba la fuente pensaba en su futuro con mucho entusiasmo, ya que en la gran fortaleza había muchos proyectos por empezar y grandes oportunidades que aprovechar.

El mayordomo estaba ansioso, hacia apuntes en su libreta y luego meditaba de nuevo hasta que vio una piedra blanca y hermosa que extrañamente flotaba en el agua, lo cual no era posible, pues las piedras no flotan sobre el agua. Pero en el reino de hormiguea todo puede pasar, pues Dios es quien la gobierna. Así que, el mayordomo sutilmente extendió su brazo y muy delicadamente tomo aquella piedra. Al verla de cerca descubrió un mensaje que en lengua antigua decía: «el día de mañana es como neblina, por eso debemos decir siempre “si Dios quiere”» (Stg. 4:13-15). Así que el mayordomo sorprendido no dudo en escribir eso en su diario.

Sabia que este mensaje venia de Dios y era una buena oportunidad para registrarlo. Pero también había otro mensaje, este decía: «Por Dios son ordenados los pasos del hombre, y el es quien aprueba su camino» (Sl. 37:23). Por lo que al instante el mayordomo confirmo que no era su sabiduría, si no la gracia de Dios que guiaba su vida en todo momento. Por tal razón, el siempre pedía a Dios su dirección, pues siempre es mejor caminar bajo las indicaciones de Dios que a tientas con la sabiduría terrenal.

Así que, muy contento el mayordomo guardo la piedra en su mochila, y al regresar a la gran fortaleza la obsequio a la reina explicándole lo que había descubierto en ella. Pero la reina era muy observadora, así que al examinarla de nuevo descubrieron un ultimo mensaje que decía «lo mejor que te puede pasar es que te pase lo que Dios quiera que pase». La reina miro al mayordomo, su expresión era de felicidad, pues esta era una prueba de que Dios estaba con ellos. Por esa razón nadie debía preocuparse en exceso. Así finalmente el mayordomo y la reina recordaron un solemne dicho predicado por generaciones que decía: «Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis» (Jer. 29:11).  Por eso, desde aquel entonces el mayordomo sigue visitado la fuente de mármol, ahí lo visitan sus amigos; y desde ahí, cada que puede, ayuda a otros a entender este rico tema de la mayordomía de la vida.

 

Miguel Cortez

Macortez1@live.com

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