¿Tentado? Usted debe leer esto.

La víbora, que había sido la más astuta de todos los animales del campo, persuadió a Eva con el propósito de verla caer en tentación; y lo logro. Al parecer, Eva fue persuadida, engañada y finalmente enganchada por aquella voz insistente que le aseguraba una vida llena de bendiciones. Sin embargo, como usted sabe, todo había sido una cruel mentira despiadada del diablo que vino a terminar en vergüenza, dolor y perdida (Gn 3). Así es como funciona la tentación, que como mecanismo de influencia lo seduce, lo atrae y hasta lo convence de hacer el mal asegurándole que es algo bueno, y que finalmente sin darse cuenta usted cae delante del lobo, que inocentemente o no, termina usted pagando las espantosas consecuencias de sus malas decisiones. Por otro lado, me queda claro que las tentaciones no proceden de Dios, pues “cuando alguno es tentado, no puede decir que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni El tienta a nadie” (Stgo. 1:13). Por lo cual, si usted esta siendo tentado a robar, adulterar, matar, engañar, defraudar, mentir o violar la ley, por decir algunos “pecaditos”, créame que viene del diablo y no viene para bendecirle, sino para destruirle.

Por tal razón, rápido busque a un amigo de confianza, alguien que pueda ayudarle a soportar la tentación. No luche solo, busque apoyo y no seda a la tentación. Por otro lado, no minimice el poder de la oración, pues Jesús dijo “Velad y orad, para que no entréis en tentación” (Mr. 14:38). Así que, platique con Dios, deje que El fortalezca su mente, su carne y su espíritu, de tal manera que pueda soportar la seducción, la presión y la mentira del diablo.

Aguante, recuerde que la firmeza hace que el diablo desista y se vaya (Stgo 4:7). Si usted escucha sus mentiras puede que se las crea, así que no lo escuche. No hay bendición en la tentación, y no hay abundancia detrás de la maldición. Practique la integridad y haga lo bueno, deje todo lo que huela a problemas, mentira, y pecado. No hurte, no mienta, haga el bien, cuide a su familia, practique la verdad, sea honesto, ayude a otros y aguante, pues “bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que le aman (Stgo 1:12). Así que resista. Conviértase en la persona que Dios quiere que usted sea. Niéguese a hacer el mal aunque este “parezca” vestirse de bien, y no se permita ser engañado por la víbora, el lobo o el diablo. Recuerde, la verdadera bendición no esta en la tentación, si no en la oposición a caer en esa tentación.

Miguel Cortez

Macortez1@live.com

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