Vaya y descanse como Dios manda

La hormigas con alas….

No hay nada de malo en tomarse un “descansito” de vez en cuando, sobre todo ahora que viene el fin de semana. Hay que recargar energías, distraerse un poco y pasar tiempo con la familia. Quizá haya otras actividades, pero siempre es bueno y saludable salirse de la rutina y hacer a un lado el trabajo para retroalimentarse con otras distracciones. ¿Y usted, que hace para descansar el fin de semana? o ¿Cómo hace para recargar pilas y regresar con mucha actitud y buena energía al trabajo? Le diré algo, pero no me juzgue de loco, pues el otro día me encontré un grupo de hormigas con alas que danzaban alegremente, sonreían y cantaban con armoniosas voces angelicales que desde lo lejos captaron toda mi atención. Se supone que las hormigas son muy trabajadoras, “pueblo no fuerte, que en el verano preparan su comida” (Prov 30:25), y supongo que por eso no se preocupan en tiempos de lluvia, o inverno, porque ellas se han de preparar antes y así no andan con apuros si les llega el tiempo de las vacas flacas. Pero, volviendo a las hormigas con alas y los tiempos de descanso, quizá debamos aprender un poco de ellas, pueblo no fuerte, pero que si es muy sabio y que mucho hemos de aprender de ellas, pues Salomón dijo que en todo había sabiduría y que al encontrarla seríamos grandemente bendecidos (Prov 3:13). Así que, por esta vez no quise dejar pasar la oportunidad, y al ver a este ejercito de hormigas con alas bailar y cantar me di cuenta de lo bueno que es disfrutar de la vida, aunque para eso uno tiene trabajar y aprender a reducir el exceso de estrés producido por las presiones de la vida. Es decir, sea proactivo y reduzca el estrés (hasta donde usted pueda) y aprenda a descansar como Dios manda, es decir, un día a la semana. Usted ha de saber que Dios hizo la creación en seis días, y el séptimo descansó, lo consagró y lo dedicó al descanso, dando así ejemplo para toda la humanidad. No fuimos diseñados para trabajar los siete días de la semana durante mucho tiempo. Tarde o temprano el cuerpo se cansa, la mente se agota y el entusiasmo desaparece como la quincena de quien no sabe administrar. Trabajar así solo produce amargura, enojo y mucho descontento. Por lo tanto, evite los excesos de trabajo (hasta donde le sea posible) aprendiendo a decir cortésmente “No” cuando debe decir “No”; programe sus actividades con anticipación; póngase limites saludables; no trate de quedar bien con todo el mundo; y no deje las cosas que puede hacer hoy para después, porque luego se le acumulan y el tiempo lo alcanza. Ánde y vaya a disfrutar su día de descanso. Pase tiempo con la familia. Ponga una parrillada o pase al zoológico y dese una caminadita por ahí. De paso, si ve al ejercito de hormigas con alas cantando y bailando no se asuste, solo recuerde que “hay que disfrutar la vida”.

Miguel Cortez

macortez1@live.com

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