Todos cabemos en su gracia

El maestro había tenido una semana bastante agitada. Todavía recordamos el día que había volcado las mesas de los cambistas, y que enojado habló fuertemente a los que comerciaban en el templo, pues habían perdido el respeto por la casa de Dios. No obstante, y muy a pesar de la tremenda reprensión, los principales sacerdotes y escribas endurecieron el corazón y cuestionaron su autoridad, pues no estaban dispuestos a perder su posición privilegiada, y mucho menos perder las jugosas ganancias producidas por la clara corrupción que se había propagado entre los comerciantes. Como bien lo dijo el maestro, la casa de Dios la habían convertido en una “cueva de ladrones” (Mt 21:13).  Duro inicio de semana para todos. Apenas era el principio y lo que venía marcaría a toda la humanidad por la eternidad. Pero también debemos ver que Jesús no solamente hizo reprensiones a los cambistas en el templo. También, dice el apóstol, vinieron a el ciegos y cojos, quienes seguramente habían escuchado la fama de sus milagros, y sabiendo que Jesús estaba en el templo no dejaron pasar la oportunidad para encontrarse con el y recibir el milagro anhelado. Así que vinieron, lo encontraron y fueron sanos (Mt 21:14). ¡Que contraste! Por un lado, el juicio de Dios sobre la corrupción evidente, y por el otro, la gracia oportuna al alcance de todos que da libertad al cautivo y sanidad al enfermo. Eso fue más que suficiente y gratuita de antemano; es decir, con anticipación. Y digo esto porque justo en aquel momento Cristo todavía no moría en la cruz, pero ya era evidente la gracia producida por su amor que alcanzaba a cada uno de los hombres desde la eternidad (Jer 31:3) y que gracias a ella, manifestada cuatro días después en una cruz tenemos también el perdón de pecados. Y digo ahora, porque aquello que hizo Jesús aquel viernes en la cruz nos alcanza a todos. Si, a todos. Nadie queda fuera de su gracia y todos cabemos dentro de ella; por su puesto si usted quiere. ¿Y como no ha de querer, si lo mejor de la vida esta dentro de la gracia de Dios? pues ahí es donde usted puede encontrar la paz que andaba buscando, el gozo que se le había perdido, la consolación que tanto necesitaba, y las ganas y el entusiasmo por la vida que tanto le hacia falta. Como vera, una vez mas, si usted anhela una de estas cosas créame que bajo esa gracia divina le son posibles ahora, pues lo que Cristo hizo en la cruz lo relaciona a usted y le da la oportunidad de encontrar una nueva vida, que bajo el perdón de pecados puede estar llena de innumerables bendiciones, que pienso yo, no debería perderse por ningún motivo, ni si quiera por un fin de semana libre pero esclavizado al pasado, a la amargura, la tristeza y otras cosas peores. Insisto, usted cabe en su gracia, reciba el perdón y lo demás déjeselo a El.

 

Miguel Cortez

Macortez1@live.com

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