Dios y las deudas

Existen muchas razones por las cuales la gente usa el crédito. Algunas de estas razones parecen ser razonables para las personas, pero lamentablemente en muchos de los casos no lo son. Por ejemplo, no quieren dejar pasar la oferta que les están ofreciendo, y como no se tiene el efectivo a la mano terminan usando el crédito; otros piensan que si no es en pagos nunca van a poseer las cosas que quisieran tener; y otros consideran que si el pago mensual es muy bajo no deberían desaprovechar la oportunidad que se les presenta. Como vera, pareciera ser razonable el uso del crédito, sobre todo si se esta pensando en comprar una casa; pero, para otros gastos del diario vivir existen otras herramientas financieras mejor efectivas que el crédito, tal como lo es el ahorro y la prevención.

Por otro lado, no se exactamente en que momento de la historia la gente empezó a pedir presado, pero la biblia nos habla muy claro acerca de este tema y nos enseña algunos principios que debiéramos conocer, pues saber lo que Dios piensa y dice sobre las deudas determinará el buen o mal uso que hagamos de ellas. Así que, a manera de introducción, quiero aclarar que el crédito no es pecado y que tener deudas no nos lleva al infierno, a menos que estas se usen inapropiadamente y caigamos en el error de endeudarnos desmesuradamente y sin control. Por tal razón, no crea que todos los préstamos son una fuente de bendición del cielo, pues si bien como herramienta financiera el crédito puede ser de ayuda, pero como método para alcanzar algunos placeres de la vida suele ser inconveniente y muy costoso. Así que, mejor tome en cuenta lo que dice la escritura: primero, dice que la deuda no fue necesariamente el método principal que Dios estableció para bendecir al hombre (Dt 15:6; 28:12); segundo, que las deudas son sinónimo de esclavitud financiera, según lo señalado por Salomón, uno de los hombres más ricos de la historia (Prov 22:7); tercero, que las deudas fuera de control son un asunto serio, y pueden provocar grandes problemas en cada una de las áreas de nuestra vida (Neh 5:1­5); y cuarto, que las deudas son una responsabilidad personal que debemos pagar. La persona debe hacerse cargo de ellas y cumplir con cada una de estas responsabilidades (Rom 13:7­8). Asi que, como ya hemos leído, las deudas son una responsabilidad tanto moral como espiritual. Dios nos manda a ser responsables en cuanto a nuestros deberes y nos “advierte” sobre los efectos negativos que resultan de un mal manejo de las deudas. Así que, mejor seamos sabios y no vivamos el resto de nuestra vida para el banco, prestamista, o quien quiera que nos haya prestado. Evitemos usar el crédito para todo, en especial en aquellas cosas de consumo no duradero, tales como la ropa, la comida y la gasolina que bien pueden hacerse al contado. Y ahorre con tiempo, aprenda a esperar, que oportunidades para aprovechar siempre llegarán y ofertas de bendición nunca le habrán de faltar.

Miguel Cortez

Macortez1@live.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s