Lo que aprendí de la hormiga

Ciertamente que no lo soñé. Ella estaba ahí, construyendo una casita con palitos de ramitas y pedazos de hojas verdes que caían de los arboles, pues Dios proveía para su sustento y ella de nada se preocupaba. Tarareaba una canción antigua mientras colocaba lo que parecía ser su nueva casa, y clarito escuche que decía “si El cuida de las aves, cuidara también de mi”. Era claro que confiaba en Dios, y tan segura ella que seguía al pie de la letra todo lo que hacia, pues días antes había estado escribiendo cada paso por hacer, cada peso por gastar y cada decisión que tomar, pues luego ella me explicó que si uno confía en Dios debería uno también aprender a planificar. Esto es un principio del cielo, que mientras Dios provee nosotros planificamos y luego construimos. Y es cierto, tan cierto que el mismo Jesús dijo: “Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. (Lc 14:28-30).

Entonces ni hablar, decía Mayra, una amiga que miraba sus cuentas preocupada por la quincena que tanto esfuerzo le había costado. Así que, una manera de ser mejores administradores es planeando en un presupuesto, y Mayra hizo uno. Todos necesitamos un plan para dirigir nuestras finanzas. Aun las personas que dicen que no lo necesitan quizá sean ellas las que más necesitan hacer un plan, porque planear es parte importantísima para una buena salud financiera, además quiero decirle que el éxito no es obra de la casualidad, hay que plantearnos un camino y seguirlo al pie de la letra.

Entonces, hagamos un presupuesto. Porque el presupuesto es la herramienta que nos ayuda en la organización de nuestros gastos, de tal manera que podemos tener mejor control de nuestras cuentas, sean muchas o sean pocas. Recuerde estos tres principios bíblicos acerca de la planeación: Primero, sepa que el fracaso es producto de la falta de planeación, pues no planear te predispone a no cumplir tus metas. Segundo, el éxito financiero no esta en la cantidad de bienes que uno posee, o en la cantidad de dinero que se acumule, sino mas bien en usar sabiamente lo que se tiene (Prov 24:3¬1). Y tercero, también sepa que no existen familias con suerte, solo existen familias que planean sus finanzas y les va bien (Prov 12:24 ; Prov 31:1¬31).

Esta planeación no es algo que uno hace una vez y luego se deja para que trabaje sola; mas bien, uno debe planear sus finanzas siempre que uno recibe ingresos, pues hay que decirle siempre al dinero lo que debe hacer. Por eso a la hormiga construye, no porque tiene, sino porque sabe lo que debe hacer con aquello que tiene.

Miguel Cortez

macortez1@live.com

2 comentarios en “Lo que aprendí de la hormiga”

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