Dos reglas financieras simples, Margavita

Margavita otra vez aprende….

Pues a Margavita también se le iba el tiempo en trabajar. Pero el trabajo no era algo que le amargaba; por el contrario, ella siempre contenta y muy puntual llegaba a su labor todos los días con buena actitud, pues ella sabia que el trabajo era una bendición otorgada desde el cielo, y además trabajar era uno de sus principales deberes. No obstante, eso no significa que no había días de conflicto, o que nunca hubiera problemas que resolver, pues “cada día traía su propio afán” (Mt 6:34). Y esta es la razón por la que les cuento, que un día de esos, llenos de trabajo y estrés, Margavita se dio cuenta de que sus finanzas personales no andaban bien, o al menos no como antes, pues siempre había sido una hormiga bien “abusada” para sus cuentas y era extraño en ella que algo no le saliera bien. Pero al revisar sus libros, noto que había muchos gastos, y pocos ingresos. Pero no era la única, resulta ser, según me lo conto el escarabajo café, amigo muy cercano de Margavita, que también tenia el mismo problema; cosa preocupante, pues de no hacer algo al respecto, tarde o temprano sufrirían las consecuencias de una mala administración. Así que, una hermosa mañana, bajo una pequeña sombrilla, y con un delicioso cafecito, Margavita y el famoso escarabajo café se reunieron con “el mayordomo”, quien era fiel sirviente de la reina y administrador principal de los negocios del reino. Así que fue ahí, donde Margavita y el escarabajo café aprendieron dos reglas simples que les ayudarían a mejorar sus finanzas.

Lo primero que el mayordomo señaló fue que “nadie podía gastar mas de lo que ganaba”, regla simple y sencilla, pero que debido a los “mini-permisos” o pequeños descuidos en los gastos solíamos olvidar esta regla tan importante. Esto suele suceder cuando todo va bien, y comenzamos a darle menos importancia al cuidado de nuestros gastos. Y esta es la razón por la que le mayordomo insistió que no dejaran de hacer bien las cuentas, aun y cuando las cosas estuvieran bien; así que, como decía el, “si alguien piensa que esta firme, tenga cuidado de no caer” (1 Cor 10:12).

Por otro lado, aprendieron que “no siempre se puede comprar todo lo que se quiere”. Hay que aprender a esperar. Son muchas las tentaciones, pero uno de los deberes de la hormiga es esperar el tiempo apropiado para consumir sus ganancias. Margavita ahora debía recordarlo y ser paciente con aquellos “gustitos” que tanto le afanaban. “Practicar el dominio propio”, era la clave y ser diligente en sus gastos, pues “los pensamientos del diligente ciertamente llevan a la abundancia” (Prov 21:5).

Y así transcurrió aquella tarde; entre risas y cuentas mágicas que Margavita y el escarabajo café aprendieron bien, sin lugar a duda. Ahora nos toca a nosotros saber, igual que ella y el famoso escarabajo, que “no siempre se puede comprar todo lo que se quiere y no se puede gastar mas de lo que se tiene”. Así de simple, así de mágico.

Miguel Cortez

macortez1@live.com

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