Adelfo, y la junta a principio de año

Era bien sabido que Adefo, el ratón mayordomo principal de la ciudad de los Quesos Escondidos, se preocupaba cada inicio de año por mejorar la calidad de la producción del queso. Repasaba los inventarios de fin de año, analizaba las ventas pasadas y realizaba una que otra encuesta con sus principales clientes para estudiar los resultados y las criticas que algunos pocos inconformes le dejaban saber. El sabia que la producción era buena, que los demás ratones productores de queso se esforzaban por dar lo mejor de si; pero aun así, Adelfo no se quedaba en la línea y trataba siempre dar un poco mas en todo. Así que, no tardo en reunir a toda el “ratonal”, sobre todo aquellos que necesitaban mejorar su calidad, y no tardaron en llegar a la antigua fabrica abandonada, que en el pasado había sido una de las bodegas mas importantes de queso, pero que debido a una tragedia, había sido casi consumida en su totalidad por un intenso incendio. Sin embargo, Adelfo la había estado reparado poco a poco, y ahora solamente se usaba para reuniones especiales. Así que fue ahí, que Adelfo saco el libro negro y dijo a todos:

“Seamos íntegros”- dijo Adelfo, recordándoles muy puntualmente que el creador estaba siempre con los buenos (2 Cro 19:11) y que la integridad, cosa que siempre insistía, era la llave para abrir la puerta a muchas bendiciones. Además, la integridad era la base para establecer buenas relaciones, cosa que se necesitaba bien para los buenos negocios, sobre todo en la Ciudad de los Quesos Escondidos.

“Seamos honrados” – agregó también Adelfo, ya que mentir en las finanzas, negocios, y otras cosas mas trae siempre consecuencias negativas. Adelfo no quería retroceder en sus esfuerzos por hacer las cosas bien. Las ruinas de la antigua bodega le traían recuerdos tristes sobre aquel fatídico incendio provocado por la negligencia (saber hacer lo bueno, pero no hacerlo) y el descuido por la falta de rectitud que les había traído cosas malas. (Prov 20:33). Así que, estaba decidido empezar un año nuevo; pero eso si, evitando los errores del pasado y midiendo bien todas sus decisiones en el presente para no cometer las mismas faltas.

Finalmente, Adelfo les indico a todos que “aprendieran del pasado para mejorar el presente”. Ciertamente la antigua bodega les traía recuerdos no tan buenos, pero al ver sus puertas consumidas por el fuego, las paredes derribadas y las viejas maquinas hechas pedazos seguramente había mucho en que pensar. Era como un registro de cosas que no se habían hecho bien, pero que ahora les dejaba un legado de información con un valor incalculable, pues ahí entre las ruinas se encontraban los secretos del fracaso, pero que cada uno debía descubrir, pues en aquel pasado había una lección diferente para cada uno por aprender.

Así que, por esta ocasión, Adelfo solo se limito a dejar la antigua fabrica, y dando a cada uno la tarea de encontrar su lección entre las ruinas, entre las cenizas y entre su pasado.

 

Miguel Cortez

Macortez1@live.com

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