Pasos de Hormiga

Margarita y la oración

 

A veces no sabemos como suceden las cosas, pero finalmente suceden. El día que Margavita rechazo las únicas tres carreras que le ofrecían los monarcas nunca se imagino a donde iría a parar. Y ahora mírala, caminando por el valle buscando el camino de regreso a casa. Pero entiendo que no fue culpa suya perderse, sino mas bien de la tormenta, que al arreciar tanto borro el camino de regreso a la ciudad de Hormiguea. Pero no debemos preocuparnos tanto, Margavita esta en buenas manos y el creador algún propósito le habrá de tener. Pues resulta, que estado ya en algún lugar de las cavernas, y luego de haber conocido a “La Hormiga Azul”, finalmente pudo rencontrarse con sus amigos, Marietta la famosa luciérnaga y el escarabajo café, que les recuerdo, era un experto explorador terrestre.

 

Marietta – ¿Donde te habías metido todo este tiempo? nos tenías preocupados.
Margavita – Si se los cuento, jamás me lo van a creer. Y no los culpo, pues estamos tan acostumbrados a tener que ver para creer, que cuando nos cuentan algo extraordinario no lo creemos.
El escarabajo – ¡Cuenta, cuenta!, que no tenemos todo el día. No se te olvide que el rey del sur esta por ahí en algún lugar de estas cavernas; si no nos apuramos nos encontrará y sabrá el creador a donde iremos a parar.

 

Entonces Margavita les conto sobre su encuentro con la Hormiga Azul, que mucho le había dejado para aprender y mucho que compartir. No obstante, ella había anotado algunas cosas en su diario que una de las hormigas con alas le había ensenado justo antes de subir al barco de la hormiga azul. Eran tres cosas importantes que Margavita debía saber acera de unos de los recursos  mas impresionantes con los que cuenta una hormiga; la oración.

 

 

Margavita: ¿Qué si las patas me temblaron? ¡Pues nada mas imagínate!, Una hormiga brillante, con ojos de cristal y mirada penetrante me señalo y me hizo la indicación de acercarme a ella. Tenía grandes alas, su voz era como de trueno y caminaba rápidamente. De principio sentí ñañaras, pero luego lueguito fui sintiendo una extraña paz que lleno todo mi cuerpo. Finalmente el miedo se me fue, deje de temblar y quedito escuche que me hablaba sobre los “tres magníficos efectos de la oración” y me dijo – apúntalos y nunca los olvides.

 

El primero de ellos, -dijo la hormiga con alas- es que la oración trae fortaleza a tu ser, y debes usarla siempre; sobre todo, cuando sientas que el desanimo viene o cuando la preocupación te invade en ciertas etapas de la vida. Recuerda, -agregó aquella hormiga- quien usa la oración nunca se hunde en las preocupaciones, pues es Dios quien les sostiene y jamás abandona a quienes acuden a El.

 

El escarabajo café: ¡Pues será el sereno!, pero yo nunca he orado, rezado o lo que sea que se le parezca. Vengo de una familia bien acomodada y la verdad nunca escuchamos tal cosa.
Marietta: ¡Cálmate escarabajo! ¡Ves la tormenta y no te incas! Si el rey del sur nos encuentra, tu seras el primerito en servir de almuerzo, pues te recuerdo que los altivos son los primeros en desatar las contiendas, pero los que confían en Dios siempre prosperan.[1]
Margavita: ¡Silencio! Dejen de discutir. Siempre podemos aprender algo, y ahora que estamos en apuros creo que es buen momento para aprender.

 

 

 

Margavita siguió ojeando su diario, Marietta caminaba de un lado a otro, y el escarabajo café, ya bien reganado, solo se limito a esperar las indicaciones de Margavita.

 

Margavita: Lo siguiente que me dijo la hormiga con alas, fue que “la oración producí poder”.
Marrieta: ¿En serio? Y ¿Cómo es eso?
Margavita: Pues, según lo que aprendí, cuando uno ora no solo encuentra fortaleza, sino que también uno descubre un poder sobrenatural para producir cosas. Por ejemplo, que la oración produce milagros, abre puertas cerradas, derriba fortalezas, los enfermos sanan y muchas otras cosas mas; pues si es Dios quien respalda la oración, algo a nuestro favor siempre sucede. Esto es interesante, pues aun la hormiga con alas también me dijo que debíamos estar siempre orando y velando con acción de gracias.[2]

Aun recuerdo que la reina Hormiga siempre oraba. También recuerdo que en ocasiones ella salía de la fortaleza real para hacer sus plegarias frente al lago azul. Siempre acompañada ella de su caballeros de confianza, su sierva mas leal y sin faltar del mayordomo principal, tan sabio el y a quien extraño mucho.

 

El escarabajo café: ¡Vamos hombre! Que bien dicen que recordar es volver a vivir. Y yo quiero recordarles que estamos en las profundidades de las cavernas, con poca luz, agua y alimento. Y si esto les parece poco, también anda por ahí un rey loco buscando a quien devorar, especialmente a ti, Margavita, pues no se porque tanto coraje te a tomado. Asi que, eso de la oración no cabe duda que ha llegado en buen tiempo, pues yo sugiero……
Marietta: ¡Exacto! Pues hay que orar!
El escarabajo café: ¡Vamos que me has robado las palabras!
Margavita: Esta bien, dejémonos de nostalgias por el momento. Pero antes de hacer oración, quisiera decirles una cosa mas sobre lo que me dijo la hormiga con alas justo antes de mi encuentro con “La Hormiga Azul”. Dijo “la oración trae crecimiento”.

 

El escarbajo café: ¡Vaya que lo necesito!
Margavita: ¡No escarabajo! ¡No se refería a crecer de tamaño! Mas bien, me dijo que curiosamente, cuando platicamos con el creador a través de la oración comenzamos a crecer espiritualmente, intelectualmente, y hasta emocionalmente. Todo cambia por la oración. El crecimiento lo da Dios[3] y nosotros solo debemos hacer lo que nos corresponde.

 

Marietta: ¿Y que nos corresponde?
Margavita: Pues, no se. Lo que entiendo es que debemos solamente vivir conforme a la ley, practicar la integridad, ayudar a otros, y ser fieles a los principios del creador. Lo demás lo hace Dios.
Marietta: ¡Exacto! Dios tiene su momento para contestar la oración. ¿supongo?
Margavita: Bueno, has dicho bien. Todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora[4]  Y el creador sabrá en que momento habrá de responder a las oraciones.
El escarabajo café: Pues espero sea pronto, porque no solo debajo del cielo hay necesidades, también debajo de esta caverna; que por cierto, esta algo obscura, sin agua y poco alimento y……
Margavita y Marietta: ¡Si ya ya!! y el rey del sur nos anda buscando para devorarnos!
   

Al instante, Marietta y a Margavita se miraron una a la otra, como dándose cuenta de su realidad y algo asustadas por el comentario del escarabajo café. Ciertamente había poca luz. Marietta con su brillante reflejo no alcanzaba para tanto tiempo, debía fortalecerse con alimento, pero tampoco había suficiente. Rápidamente, la inteligencia del escarabajo apareció y un rápido agujero encontró. Saco sus mapas, uso la brújula, saco cuentas y aprendió a orar. Margavita ayudo con la carga, Marietta hizo un inventario, y finalmente todos entraron al agujero. Caminaron, con mucho cuidado, entre piedras resbaladizas y pasadizos secretos. Siempre con la prudencia necesaria, mirando hacia adelante buscando la salida con fe; bien orados. Y sobre todo, bajo el cuidado del creador, que nunca abandona ni hasta lo mas pequeño de sus criaturas.

 

Miguel Cortez

macortez1@live.com

[1]Proverbios 28:25

[2]Colosenses 4:2

[3]Colosenses 2:19

[4]Eclesiastes 3:1

 

 

Un comentario en “Pasos de Hormiga”

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