La Hormiga: Las cascadas de oriente

Cierto día de septiembre, la hormiga viajera recorrió todo el valle de la laguna azul en compañía de su amiga la luciérnaga, quien mucho ayudo como pudo con su luz brillante a encontrar el camino secreto que lleva a las cascadas mágicas de oriente. Las dos habían andado toda la noche, cansadas y soñolientas habían pensado en regresar, pero el espíritu emprendedor de la hormiga y su profundo interés por lo desconocido las llevó un poco mas allá de los limites del valle, donde finalmente encontraron, y casi a manera milagrosa, las famosas cascadas mágicas de oriente. Eran muchas las leyendas sobre aquellas cascadas, recuerdo que una de ellas relataba la historia de un mago misterioso que guardaba celosamente el valle, y que con sus encantamientos era capaz de convertir a cualquiera en estatua de bronce, pues no estaba dispuesto a compartir sus tesoros y secretos que descansaban en las rocas mágicas de las profundas cascadas. No obstante, a la hormiga poco le importaban las leyendas misteriosas. Ella era decidida, entusiasta, perseverante y curiosa, y aunque a veces tenía miedo, la esperanza le empujaba, y aunque a veces sentía desanimo, la fe le impulsaba. Así que, con miedo y todo, la hormiga y la luciérnaga finalmente fueron testigos del mágico manantial que servía de reposo a las encantadoras cascadas, donde encontraron, detrás de la caída del agua, tres maravillosos mensajes del cielo que sirvieron de consejos para toda la ciudad de Hormiguea.

El primer mensaje decía “tu haces cosas pequeñas y Dios las hace grandes”. Es decir, que no minimizara las cosas pequeñas pensando que no tienen valor, pues aun los esfuerzos más pequeños que hacemos para alcanzar alguna meta Dios los hace fructificar en grande. Eso me recuerda que Dios bendice nuestros pequeños esfuerzos, sobre todo cuando estamos tratando de restaurar nuestra vida o también cuando estamos en camino de terminar algún proyecto.

Por otro lado, el segundo mensaje decía “tu haces cosas en secreto y Dios te recompensa en publico”. Como queriendo decir, no te afanes por el protagonismo y no seas vanidoso, si vas a servir a los demás no “toques trompeta para que todos sepan”, pues ciertamente la fama llegará a tu vida y esa será tu recompensa, pero si lo haces en secreto mayores cosas veras que tocan a tu puerta. (Mt 6:4-18).

Y el tercer mensaje decía “tu le eres fiel a Dios en lo poco, y El te pondrá sobre mucho”. Así de fácil, si aprendemos a cuidar de las cosas que Dios nos da, seguramente Dios nos dará mucho mas. Pero, si no cuidamos bien lo poco que tenemos, ¿Cómo esperamos que Dios nos de mas? (Mt 25:23).

Pero, mientras la hormiga transcribía estas frases a su diario, un fuerte ruido como de trueno se escucho a lo lejos. La luciérnaga pronto apuró a la hormiga y luego lueguito salieron volando, pues el miedo, “que no anda en burro”, las asusto y dejaron finalmente aquel hermoso lugar en el recuerdo de aquella hermosa mañana de setiembre.

 

Miguel Cortez

macortez1@live.com

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