La generosidad en el anonimato

La maravilla de la generosidad esta en su anonimato. Cualquier ayuda que se pueda dar al mas necesitado es buena y se recibe con mucho agradecimiento, pero ¡hay de los vanidosos! que sacrificaron sus tesoros en el cielo para ser vistos por los hombres aquí en la tierra, y que peor aun, recibieron “aplausos” por sus “buenas obras”. Al menos así pensaba Jesús, pues el dijo que debíamos cuidarnos de “hacer nuestra justicia delante de los hombres para ser vistos de ellos, de otra manera no tendríamos recompensa de nuestro Padre” (Mt 6:1). Quizá por eso “el buen samaritano” era anónimo; sin embargo, poseía un noble corazón, que por un lado era desapegado del mundo material y por el otro muy apegado al corazón de Dios, pues aun sin conocer a quien había sido despojado de sus bienes, decidió ayudar con su tiempo, dinero y amor sin esperar nada a cambio. Y es que el asunto del “dar” es algo que nos concierne a todos. Ayudar a otros en necesidad es un principio social, moral y espiritual que se debe practicar siempre que sea posible. Y por esa razón, aquí te comparto hoy por lo menos tres “consejitos” acerca de la generosidad.

Primero, planea un presupuesto de generosidad. Es decir, que incluyas en tu presupuesto financiero una categoría para ofrendas programadas. Así como planeamos nuestros pagos mensuales, gastos y otros egresos también podemos programar una cantidad fija para ayudar a otros. Dar es bueno. Pensar en los menos afortunados y ayudarlos económicamente es como prestarle a Dios, y El no se queda con nada (Prov 19:17).

Segundo, busca a alguien a quien ayudar. Nunca esperes a que alguien toque tu puerta y te pida ayuda. Es decir, hay que ser proactivos con la generosidad y siempre adelantarnos a la necesidad. Recuerdo bien la historia del rey David, que cuando llegó al trono no pensó en el, sino que busco primero a los necesitados para ayudarlos sin esperar nada a cambio (2 Sam 9:1). Así que, el reto no solo es buscar a quien ayudar, sino también ayudar a alguien que tu sabes que no te puede devolver el favor.

Y tercero, encuentra una causa importante para apoyar; que dicho sea de paso, hay muchas; por ejemplo: organizaciones que ayudan a los niños de la calle, grupos de personas que apoyan a familias en gran necesidad, asociaciones que soportan los gastos médicos para las personas de bajos recursos, centros donde se da de comer a los pobres, iglesias que ayudan en comunidades con carencias, y muchos otros grupos de personas que donan de su tiempo, dinero y amor a una causa importante.

Así que, como podrás haber leído, hay muchas formas de ayudar a otros en este mundo. Pero eso si, con mucha discreción y preferentemente en secreto. Pues otra vez Jesús dijo que cuando diéramos algo, “que no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu ofrenda en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en publico” (Mt 6:3).

 

Miguel Cortez

macortez1@live.com

 

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