La voz desde el bullicio

El mensaje de Dios para todo el mundo es “que El nos amo tanto, que dio a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en el crea no se pierda, mas tenga la vida eterna”. Este mensaje no ha cambiado, y no cambiara nunca. Porque el amor y la gracia de Dios es mas grande que todo el pecado que pueda haber en este mundo.

Los acontecimientos de la ultima semana de Jesús en la tierra, justo antes de la cruz, fueron llenos de mucha actividad y emociones para el; paso tiempo con sus discípulos a solas, discutió fuertemente con los fariseos, la gente lo ovacionó al entrar a Jerusalén, maldijo una higuera, purifico el templo, ofreció algunos discursos, paso tiempo en oración y también hablo sobre su muerte, lo cual para sus discípulos fue algo extraño. Finalmente, Jesús fue traicionado, abandonado, golpeado y arrestado por el delito de blasfemia. No había marcha atrás, fue declarado culpable, Barrabas fue puesto en libertad y la hora de las tinieblas comenzó. Mucho ruido, alboroto y tumulto para aun viernes; pero no cualquier viernes.

Pero entre tanto alboroto, y aún mas fuerte que los gritos humillantes de la gente, sobresalieron las palabras del maestro crucificado, que no fueron muchas, pero si suficientes para dejar en claro su amor, su bondad, su humanidad y su propósito por el cual vino a esta tierra. “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, que nos recuerda que a través de su sacrificio nosotros hemos sido absueltos de nuestros pecados; “De cierto te digo, que desde hoy estarás conmigo en el paraíso”, que nos indica sobre el acceso directo al Padre atreves de el, sin necesidad de otros medios o sacrificios; “Mujer, he aquí a tu hijo, hijo he aquí a tu madre”, que refleja su cuidado desde la cruz y que nunca nos dejará desamparados bajo cualquier circunstancia; “Dios mío, porque me has desamparado”, que indica su sentimiento sobre la ausencia de Dios en su vida, consecuencia de nuestro pecado y pago de separación que estaba destinado para nosotros, pero que finalmente fue el precio más alto que  tuvo que pagar por el mundo; también dijo “Tengo sed”, que reflejaba su humanidad; “Consumado es” qiue era el resultado final del propósito de su venida a la tierra, y que finalmente se cumplió totalmente en la cruz al morir por nuestros pecados; y luego dijo “en tus manos encomiendo mi espíritu”, que se refiere a que no se aferro a la vida, sino que la entrego el mismo, y voluntariamente para que cada uno de nosotros pudiéramos alcanzar la vida eterna.

El mensaje en la cruz fue claro. Cristo amo tanto a su creación que murió por el para salvarlo, de la condenación, de la ausencia de Dios y del fuego eterno. Mas ahora, y gracias a el, podemos alcanzar la vida eterna, entrar al cielo y disfrutar de todas las bendiciones celestiales, y también las terrenales. Con su muerte pago el pecado del mundo, mas después resucitando al tercer día nos dio vida a nosotros en abundancia. Cristo venció a la muerte, y porque el vive nosotros también viviremos. Mas ahora nos toca a nosotros aceptar su mensaje, compartir su bondad, y hacerle saber a todos este su mensaje de amor.

Miguel Cortez

Macortez1@live.com

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