Tres errores que cometemos cuando estamos en crisis financiera

Pues resulta que Ladybug desde que se casó con aquel escarabajo ha dado muestras de haber hecho bien las cosas. Viajó, gastó, disfrutó y hasta se dio el lujo de no trabajar por un tiempo, ya que sus ahorros no eran pocos. Ahora Margavita, la hormiga viajera, al saber que Ladybug había regresado de sus últimas vacaciones, procuró visitarla en su casa, cerca del lago azul, donde normalmente residen las hormigas propietarias de las minas; que por cierto, son hormigas muy prosperadas. No era la primera vez que Margavita la visitaba; pero esta vez, Marietta la luciérnaga necesitaba consejos sabios sobre mayordomía financiera. Así que, Margavita y Marietta pronto entraron a la casa de Ladybug, quien ella muy servicialmente las recibió aquella tarde de febrero.

Ladybug era una “catalina” muy ahorrativa, pero ella les confesó que no siempre había sido así. Antes, ella solía despilfarrar sus ganancias, y ni esperanzas que tuviera un guardadito para las emergencias, pues su mentalidad solo se limitaba a vivir “el hoy”. Pero algo sucedió que cambio la vida de Ladybug. Un día, la mina donde trabajaba dejo de producir, sus ingresos comenzaron a bajar y el asunto de las deudas, que ella misma se había echado a la espalda, finalmente la alcanzó. Así que, con menos recursos, sin un ahorro y con muchas deudas, la cosa se puso “color de hormiga”; y lo digo con todo respeto para Margavita, la hormiga más sobresaliente de toda Hormiguea.  Ladybug comenzó a vender algunas cosas para poder seguir pagando sus compromisos; comenzó a pedir prestado más recursos pensando que un día cercano un milagro la salvaría de su crisis; y lo que es peor, no dejaba de gastar. Marietta estaba asustada con toda esta información. Pero Ladybug, con el permiso de Margavita, le dijo que había tres errores que regularmente hacemos durante una crisis financiera y que ella misma había cometido.

El primero; fue no aceptar que las cosas estaban mal, y que su mal manejo de los recursos casi la había llevado a la quiebra. Marietta se sintió triste al escuchar esto. Y es que, la falta de aceptación de nuestros errores es el primer obstáculo en la solución de conflictos financieros. –En ocasiones– dijo Ladybug – no queremos aceptar nuestros errores, quizá por orgullo, o porque le tenemos miedo a nuestra verdadera realidad– agregó Ladybug. Así que lo mejor es aceptar rápidamente, hacer los cambios necesarios y no volver a cometer los mismos errores.

El segundo error; fue seguir viviendo el mismo nivel de vida, pero con menos recursos. –Yo use los préstamos para no dejar mi estilo de vida– dijo Ladybug, lamentándose por ello. Lo que ella explicaba, era que nadie podía vivir del préstamo. –El préstamo– decía ella- no es una extensión de nuestro salario; y si estás pasando por una crisis debes cambiar tu estilo de vida– agregó ella muy seriamente. Cabe recalcar, que Margavita fue quien le había enseñado este principio hace mucho tiempo, pero debido a la testarudez de Ladybug ella ignoro este valioso consejo. No obstante, ahora lo tenía muy claro, después de haber aprendido en carne propia las consecuencias de sus malas decisiones.

Y el tercer error fue; rendirse ante la crisis y dejar que las cosas siguieran su curso, como esperando que solo un milagro lo resolviera todo. –y hablando de milagros– dijo Ladybug, “el alma del perezoso desea, pero nada alcanza; mas el alma de los diligentes será prosperada”- Dijo esto, pensando en aquellos que saben que las cosas están mal, pero en lugar de intentar resolver sus asuntos, se dejan vencer por la pereza y la procastinacion. Hay que ser proactivos– Agregó Magavita al discurso de Lady Bug y Marietta quedo muy satisfecha con estos consejos de Mayordomía Financiera.  Ladybug explicó que cuando ella se dio cuenta de su mal situación pensó en dejar todo y salir corriendo; –pero esa no fue la solución– Dijo Lady Bug- No obstante, busque con mucha diligencia y perseverancia la manera de arreglar todas mis cuentas-. Recalcó una vez más Ladybug.

Marietta ya satisfecha, agradeció el tiempo y los consejos de su amiga Ladybug, y también a Margavita por haberla acompañado aquella tarde. La noche apareció pronto, la luna salió y un fresco viento se dejó sentir sobre aquella pequeña terraza, donde muy cómodas todas ellas, disfrutaron de una linda velada, comiendo ricos canapés que consiguieron en una de las tiendas de mejor calidad en Hormiguea; pero eso sí, todo comprado al contado y bien presupuestado.

 

Miguel Cortez

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