Todo tiene sentido

Las hormigas con alas llegaron muy de madrugada, pero nadie se había dado cuenta. Mientras la ciudad de Hormiguea apenas se despertaba algo extraño estaba sucediendo por ahí. La reina hormiga ya había hecho sus oraciones, pero aun no era hora de llamar a sus fieles; su consejero disfrutaba el té en su biblioteca y el capitán de la guardia hacia su inspección por los pasillos de la gran fortaleza. Todo parecía estar en calma, el cielo empezaba a tomar color y algunos pabilos humeaban a punto de acabarse. Parecía un amanecer normal, los cantores caminaron hasta la cámara de los instrumentos para preparar la primera llamada; no obstante, y para sorpresa de estos, descubrieron que las cámaras estaban vacías; no había trompetas ni tambores, tampoco había bocinas y faltaban las arpas; las cajas de las liras estaban vacías, los contenedores de las notas musicales no estaban; también faltaban las flautas, los címbalos y los panderos; no había nada, la cámara estaba vacía, y los cantores sin nada que decir, asustados, sorprendidos y angustiados.Para esta hora la reina estaba esperando la llamada de las trompetas como de costumbre. Pero al no ver a los cantores salir al patio se fue extrañada hasta una pequeña biblioteca que tenían en la parte baja del palacio; sin embargo, cuando abrió la puerta quedo sorprendida al ver la pequeña biblioteca estaba totalmente vacía. Al parecer alguien se había llevado todos los libros, pero no sin antes dejar un pergamino colgado en la pared con símbolos extraños no muy claros y difíciles de entender. La reina hormiga corrió por el pasillo en busca del capitán, pero al llegar cerca de la cocina se topó de frente con su consejero de confianza, quien también asustado le informo sobre un posible saqueo de alimentos; fueron muchas malas noticias en menos de una hora, la reina se comenzó a sentir mal y de pronto con un suspiro se desmayó, cayendo en un sueño profundo que la transporto a un mundo extraño lleno de hormigas con alas. No entendía lo que decían, pero una hormiga muy extraña le recibió y le ayudo a entender todo lo que veía, también le enseño el pergamino que había visto en aquella pequeña biblioteca y se lo tradujo en tres partes.
Primero, le dijo que «nada es producto de la casualidad». Todo en esta vida tiene un propósito; le explico que a veces nos pasan cosas extrañas y no las entendemos, pero que por demás desgastarnos en tratar de comprender, que lo mejor era dejar todo en manos del creador y esperar a que el tiempo trajera las respuestas adecuadas, ya que no siempre tenemos que saberlo todo.
Lo segundo que le dijo fue que «todo lo que hacemos nos prepara para el futuro». Es decir, que ninguna experiencia es desechable. Todo lo vivido sirve y nos da la madurez necesaria para afrontar el futuro. A veces pensamos que lo que hacemos en el presente no tiene sentido, pero un día nos servirá para algo más grande e importante. «No nos cansemos de hace el bien, porque a su tiempo segaremos» Gálatas 6:9 Ve. RV 1960.
Por último, aquella extraña hormiga llevo a la reina a un recinto hermoso; había una fuente al centro, el piso era de piedra y en las paredes colgaban recuadros con símbolos. Al fondo había muchos libros, la extraña hormiga saco uno y se lo entrego a la reina, quien luego de abrirlo notó que sus páginas estaban vacías. La reina tomo otro libro y vio que también estaba vacío. Tomo un tercer libro e igualmente, estaba vacío. Fue entonces que la hormiga le dijo una tercera cosa: «empezar una historia está en nosotros, pero el final viene de quien ordena las estrellas por nombre» Isaías 40:26 Ver. RV 1960. La reina no entendía, pero la hormiga extraña le explicó que no todo estaba escrito, que aún había cosas por escribir y que El creador tenía todo bajo control aún cuando nosotros no pudiéramos ver lo que Él estaba escribiendo; además, el libro ya estaba hecho, solo faltaba la crónica de lo que estaba por suceder. 
Toda esta información le causaba asombro a la reina hormiga, sin embargo, cuando salió del cuarto vio miles de hormigas con alas volando por todas partes. La hormiga extraña la llevo a otro lugar donde había oscuridad, silencio y una extraña sensación de relajamiento, tanto que hasta que la reina vencida por el sueño se recostó sobre una roca para luego despertar en su aposento de la gran fortaleza. Sus fieles sirvientes le habían preparado alimento, y los cantores se escuchaban en los patios del palacio. Al parecer todo había sido un sueño, pero muy extraño como para olvidarlo. La reina volvió a sus labores, y luego de recorrer el palacio subió a la torre más alta, para luego ver de lejos una extraña figura, parecida a una hormiga, pero con alas y escondiéndose ante la mirada atónita de una reina bastante contenta.
FACEBOK : Miguel Cortez
©copyright Miguel Cortez

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