Entre refranes, adivinanzas y trabalenguas

Lo que aprendí acerca de los cambios inevitables 

La maestra le dio un beso a la salida, Chabelo chiflado cantaba su canción por haya de los años ochentas. Pero mientras el nos presumía en televisión su premio por haber hecho los palitos derechos, yo me encontraba en otro salón de clase a cientos de kilómetros en la Escuela Primaria Mártires de Cananea de la Ciudad de Guadalupe Nuevo León. Habían ya transcurrido todos los meses sufrientes de clases y nuestro sexto año de primaria estaba a punto de terminar. Osvaldo, Adrián, Alfonso, Jaime y yo esperábamos a nuestro profesor muy sentados nosotros en los pupitres frente a Marlene, Monserrat, Victoria, Isabel y Leticia, quienes nos desafiaban con refranes, trabalenguas y adivinanzas para hacer pasar el poco y ultimo tiempo que nos quedaba como compañeros de la escuela primaria. “Sube y baja la navaja, Tres tristes tigres, Pepe Pecas pica papas, con un pico pica …¿Qué tiene el rey en la panza? .. y perro te descorazonaré, fueron algunas pruebas a las que fuimos sometidos por nuestras ilustres y bien educadas compañeras de salón. Fueron momentos inolvidables, de esos que se quedan en la memoria para siempre, pero que de alguna manera nos dejan ciertas enseñanzas. Lo nuevo estaba por venir y todos teníamos mucho miedo. Miedo a entrar a la secundaria, miedo a conocer nuevos amigos, miedo a los nuevos profesores y miedo a los nuevos horarios. En cortas palabras, miedo al cambio. Y aunque se que hay cambios que son inevitables también se que hay otros que son necesarios, como el del crecimiento personal, profesional y emocional. De cualquier forma, uno siempre puede aprovechar cada cambio en la vida, pero ante cada uno te recomiendo tres cosas: 

«Acepta los cambios que la vida te presenta» Sobre todo aquellos que no están en tus manos y que son inevitables; por lo que uno debe afrontarlos con madurez y manejarlos dela mejor manera posible. Cambio de trabajo, de domicilio, de amigos, de negocio, de iglesia, de escuela, de carro y hasta de novia ocurren en la vida. Hay cosas que no se pueden quedar con nosotros toda la vida, debes dejarlas ir y permitir que lo nuevo empieza a llegar a tu historia. Mira hacia delante, planea de nuevo y sigue caminando. Proverbios 4:25 BDA.

Lo segundo que te recomiendo es que «cuides todas tus relaciones interpersonales». Alguna vez le recomendé a una persona que si tenia que irse del trabajo no dejara las puertas cerradas, sino que mantuviera la buena relación con sus compañeros y patrones, porque al fin y al cabo en el mundo de los negocios y las profesiones uno nunca sabe donde y cuando se volverán a encontrar. Dicen que los amigos se cuentan con los dedos de las manos, pero el Rey Salomón decía que un hombre que tiene amigos debe mostrarse siempre amigo. Proverbios 18:24 Ver. RV 1960. Y aunque Roberto Carlos quería tener un millón de amigos, yo te digo que por lo menos no pierdas a los que vas ganando en cada etapa de la vida. 

Y lo tercero que te recomiendo, es que «aprendas de las experiencias pasadas». Por muy mal o bien que nos haya ido, uno siempre puede aprender del pasado. De hecho, si no aprendemos del pasado volveremos a cometer los mismos errores. Por tal razón, debes aprender del ayer para mejorar el hoy. Es por eso que todas las historias bíblicas del ayer fueron escritas para que pudiéramos aprender todos aquellos que vivimos en este tiempo, según lo explico el apóstol San Pablo en su primera carta a los Corintios en el capitulo 10 y versículo numero 11 de la versión Dios Habla Hoy. Por lo tanto, nunca menosprecies tu historia de vida, porque ella al presente puede ser una fuente de datos que te puede ayudar en tu futuro.

Asi que, mientras el profesor no llegaba al salón de clase, nosotros seguíamos en nuestro pequeño mundo rodeado de pupitres, pizarrones y un escritorio de madera instalado frente a la ventana que daba al patio de la escuela. Desde ahí podíamos ver la cooperativa, la oficina de la directora y el asta con su bandera que tantas veces saludamos al inicio de cada semana. La secundaria nos esperaba el próximo año, algunos de nosotros no nos volveríamos a ver, y las cartulinas llenas de mapas y dibujos colgadas en las paredes reflejaban la nostalgia del sexto año de primaria que se disipaba como humo que se lleva el viento, el sonido de un timbre que amenazaba con decir adiós a las doce en punto y un suspiro unánime, profundo y silencioso que se iba mezclando entre sonrisas, gritos y juegos de trabalenguas que nos dejaban un hermoso y valioso recuerdo para toda la vida. 


 Miguel Cortez

Macortez1@live.com

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