Con el agua hasta el cuello

 

Supongo que estar con el agua hasta el cuello no es nada chistoso, y menos cuando estas a punto de perderlo todo. Los problemas te roban el sueño, la preocupación te estresa y la incertidumbre sobre el futuro te provoca ansiedad, el escenario se ve terrible y todo parece ir de mal en peor; sin embargo, lo que parece ser el fin de algo malo se puede tornar en algo bueno.

Muchas mujeres en la historia se han levantado de la desgracia para convertirse en exitosas. J.K. Rowling, quien después de atravesar por un divorcio, problemas financieros, la pérdida de su madre y además vivir bajo una depresión crónica se dedico a escribir lo que fue su primer libro “Harry Potter y La Piedra Filosofal” dando inicio a una carrera llena de éxitos y que todavía en la actualidad sigue cosechando grandes triunfos. Y que decir de Frida Kahlo, que sus muchas aflicciones causadas por accidentes, enfermedades y decepciones amorosas no pudieron detener su voluntad y talento. Frida Kahlo pudo expresar mucho de sí misma a través de sus grandes obras, y ganándose la vida se convirtió en uno de los personajes históricos más importantes de nuestra cultura hasta el día de hoy.  Frida Kahlo, J.K. Rowling son tan reales como tú y yo. Ellas se levantaron desde abajo para luego dejarnos una gran historia. Por tal razón te dejo con los siguientes tres principios progresivos que debes aplicar cuando sientas que el agua te llega hasta el cuello. 

Primero acepta tu realidad, pero no te “enconches” en ella. Lo que quiero decir con esto es que debes evitar la negación cuando las cosas se ponen mal. Es muy fácil intentar sacarle la vuelta o hacerte de la vista gorda ante los problemas cuando estos se presentan. A los problemas hay que enfrentarlos y para eso primero hay que aceptar que algo no está bien. La negación es un obstáculo para salir adelante ante las crisis, hay que ser realistas con nuestro entorno, pero evitar que se convierta en algo permanente.

Segundo, ocúpate en algo, pero que sea productivo. Traza un plan de acción, pide un consejo, investiga que hacer, pero mantente ocupado, y si es relacionado con la solución de tu problema mejor. Recuerda que “el alma del perezoso todo desea, pero nada alcanza; más el alma del diligente será prosperada” (Prov 13:14).  

Y en tercer lugar crece, pero crece con responsabilidad. Recuerda que estos principios son progresivos, lo que significa es que uno te lleva a otro. Si llevaste a cabo los primeros dos principios entonces quizá para estos momentos ya estarás empezando a crecer, sin embargo, deberás hacerlo con mucha responsabilidad y madurez.

Tener el agua hasta el cuello es muy incómodo, pero tienes dos opciones: una es aprender a nadar y sobrevivir, y la otra es liberarse y sobresalir. Pero te recuerdo que nadie fue diseñado para vivir en el agua todo el tiempo, más bien fuimos creados por Dios para resurgir aún de las profundidades del mar (Jonás 2:5,6).

Miguel Cortez

macortez1@live.com

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